jueves, 16 de agosto de 2012
Ecuador concede el asilo a Assange y Reino Unido intenta evitar su salida
Tras más de cuarenta y ocho horas de silencio, el ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Ricardo Patiño, ha dado a conocer a través de Ecuador TV que su país concederá el asilo diplomático a Julian Assange, quien sigue refugiándose en la embajada londinense desde el pasado 19 de junio.
Ante los diversos medios de comunicación internacionales presentes en la Cancillería, Patiño ha informado de tal concesión a través de un discurso, en el que se han dado once puntos básicos defendiendo tal decisión. Amparándose en el derecho internacional, y en las posibilidades -punto quinto del discurso- de ser extraditado a Estados Unidos “sin las debidas garantías para su seguridad e integridad personal, en la posibilidad de que no reciba un juicio justo y ser juzgado por tribunales especiales y sufrir un trato degradante”, Ecuador abre la puerta a que en los próximos días Assange vuele al país latinoamericano.
En dicho discurso, han alabado su labor como fundador y principal divulgador de WikiLeaks, más cuando destapó en Ecuador una trama de corrupción que llevó a la expulsión del embajador estadounidense. Abrieron su defensa destacando su papel como “profesional de la comunicación, galardonado internacionalmente por su lucha a favor de la libertad de expresión, la libertad de prensa y de los derechos humanos”.
Tras conocerse la concesión del asilo, algunos de los asistentes a la rueda de prensa en rompieron a aplaudir, haciéndose eco Twitter a los pocos instantes. El propio Julian Assange, desde su cuenta en la famosa red social, daba las gracias, en castellano, a Ecuador por la decisión tomada.
De rumores a hechos
Pocas horas después del anuncio del ejecutivo de Correa de responder esta semana a su solicitud, en Twitter ya circulaban los rumores adelantados por ‘The Guardian’, cuyas fuentes consultadas aseguraban un final positivo a esta historia. De hecho, ‘Assange’ seguía siendo Trending Topic hasta bien entrada la noche del martes a nivel mundial. A pesar de que eran varias las voces que daban por sentado la respuesta de Quito, hasta que el ministro Patiño ha hablado, nadie podía confirmar nada.
El principal obstáculo: Reino Unido
A pesar de la puerta que se le abre a Assange, la historia puede todavía complicarse gracias a Reino Unido, quien no tiene intención de dar el brazo a torcer. No es ya sólo por la sentencia que firmó el Tribunal Supremo de dicho país, sino por la “obligación legal” que dicen tener para extraditarle a Suecia para ser juzgado por los dos delitos de abusos sexuales.
En la rueda de prensa, el ministro Patiño rechazó la “amenaza explícita” expuesta ayer por autoridades británicas amenazando con irrumpir en la embajada ecuatoriana de la metrópolis para detener a Julian Assange, quien violó la libertad condicional que se le concedió para protegerse de ser extraditado al país escandinavo. Según el Ministerio de Exteriores, de llevarse a cabo las acciones británicas, se estaría incumpliendo la Convención de Viena (art. 22) y la Carta de Naciones Unidas (art. 2.4.) al establecer las normas internacionales “la inviolabilidad de los locales de las misiones diplomáticas, de forma que no puede irrumpirse en ellos sin la autorización del Estado acreditante”, algo que Ecuador no piensa hacer.
Lo cierto es que Julian Assange tendrá una salida difícil. Lejos de un camino de rosas, su salida puede conventirse en una persecución por las calles londinenses. Cuando pise suelo británico, fuera de la embajada, los agentes pueden hacer presente su potestad y detenerlo. Ecuador sopesa la idea de darle un particular salvoconducto con estatus diplomático, aunque la policía no vería validez en ello. Una opción viable, aunque no entraría en los planes, sería alargar su estancia en la embajada. Uno de los casos más conocidos fue el del cardenal húngaro József Mindszenty (1892 - 1975), quien se refugió en la embajada estadounidense tras la invasión soviética de Hungría por más de diez años.
Con todas las cartas puestas sobre la mesa, Baltasar Garzón, quien lidera su defensa, asegura que Reino Unido está obligado a conceder un visado a su cliente para salir del país. De negarse dicha petición, ha mostrado su intención de acudir a la Corte Internacional de Justicia. En las últimas horas ha recordado que el país debe “cumplir con la Convención del Refugiado y respetar el riesgo que corre una persona víctima de una persecución política”.
Amnistía Internacional, por el contrario, ha comunicado que no comparte la visión de Ecuador y entiende que su asilo político no está justificado, defendiendo su extradición a Suecia para “investigar los supuestos delitos sexuales”. Otro cantar será qué pasaría si desde allí deciden enviarle a Estados Unidos para ser juzgado.
El antecedente contradictorio: Pinochet
Si con Assange parece que Reino Unido está firme en la decisión de extraditarlo a Suecia, hay un antecedente a analizar la contrariedad con la que el gobierno de Su Majestad puede actuar: el caso de Augusto Pinochet, en el que también intervino el magistrado Garzón. Se pidió formalmente su extradición a España tras su arresto en Londres para ser juzgado por genocidio durante la dictadura chilena (1973 – 1990). Tras un primer movimiento favorable británico, el gobierno del laborista Tony Blair anuló dicha sentencia y permitiió marchar libre a Pinochet a Chile en el año 2000.
martes, 14 de agosto de 2012
Assange sabrá sobre su asilo político esta semana
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ha confirmado en una entrevista a Ecuador TV que su Gobierno está ultimando la resolución con respecto a la solicitud de asilo político de Julian Assange, periodista y fundador de WikiLeaks. Su Ejecutivo ha alegado tanto retraso a la petición debido a la postura adoptada por Suecia, donde reclaman su extradición por varios delitos sexuales.
El que sigue siendo uno de los hombres más temidos por el gobierno estadounidense debido al escándalo de los cables diplomáticos gracias a WikiLeaks, y portada de la revista TIME, lleva refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres desde el pasado mes de junio, temeroso de que Suecia y Estados Unidos coordinen una operación extraordinaria para su extradición.
Assange, interno en el ojo del huracán mediático, odiado por muchos y querido por otros tantos, lleva viviendo estos últimos meses entre la espada y la pared, entre la condena y la resolución por parte de Ecuador de su caso. Cuando el pasado mes de febrero, el Tribunal Supremo del Reino Unido aprobó su extradición a Suecia las cosas empezaron a torcerse. Julian Assange, de 41 años, “no teme” ser extraditado a Suecia, pero entiende que la fiscalía del país escandinavo, donde “no recibiría un juicio justo”, desoirá los argumentos de su defensa, liderado por el magistrado Baltasar Garzón, y no pondría impedimentos en ceder el relevo a los Estados Unidos para juzgarle.
“Cruzar el charco” para Assange será la antesala de su debacle. La enemistad confesa de varios sectores de la política conservadora en los Estados Unidos contra el australiano hace que su seguridad peligre nada más pisar suelo estadounidense debido a la “persecución política” que lleva recibiendo. No es sólo la constancia de que pueda verse acusado por los delitos de espionaje, traición y colaboración con el enemigo, sino la realidad de que en algunos estados la pena máxima sigue siendo la de muerte.
Es por ello que aboga por jugar su última carta, la del asilo político en Ecuador, lo que ya ha levantado ampollas en Estados Unidos, cuyas relaciones con el país andino parecen volver a ser normales tras las polémicas desveladas por WikiLeaks. A raíz de un cable desvelado en el periódico EL PAÍS sobre una supuesta trama de corrupción política en Ecuador, se dio pie a la expulsión del embajador estadounidense en Quito, Heather Hodges; cuya respuesta por parte de Estados Unidos fue la misma.
En una entrevista posterior a esta expulsión, realizada por la cadena Russia Today, el fundador de WikiLeaks habló con el presidente Rafael Correa sobre la expulsión del embajador estadounidense, así como de las diversas revueltas en la capital ecuatoriana y la presencia estadounidense en Latinoamericana. Tras una conversación cercana a la media hora de duración, Assange vio ante sí un pequeño atisbo de esperanza.
Con anterioridad, Rafael Correa defendió públicamente a Julian Assange asegurando que “estamos abiertos a darle la residencia de Ecuador, sin ningún tipo de problema”. En caso de confirmarse, Correa recibirá con los brazos abiertos al “club de los perseguidos”, como se despidió de él en la entrevista, a una de las personas más polémicas de los últimos años, cuya vida y obra daría para más de una película.
sábado, 11 de agosto de 2012
Turismo de Euskadi
Desde hace años tengo un affaire con Euskadi. Es algo que difícilmente sabría explicar con palabras. Son bastantes años de relación directa-indirecta con aquellas tierras del norte, ahora tan lejos para mí. La primera vez que viajé solo a visitar aquello, a ver a mi familia, fue una sensación única. Sensación privilegiada que me permitió conocer Bilbao, Donostia y muchos rincones secretos que andan repartidos por su geografía.
Una tierra única, diferente, con mucho que decir y aún más por contar. Una tierra donde el azul del cielo se funde con el verde de los prados. Donde el viento acoge mil y una formas, y siempre hay lugares por descubrir.
Aprovechando el comienzo de la Aste Nagusia donostiarra, qué mejor que promocionar nuestra segunda casa. Estáis invitados. Si algún día tenéis intención de visitar Euskadi, os sorprenderá.
viernes, 3 de agosto de 2012
'Prometheus', el viaje de Scott al origen de Alien
Si hay alguien que puede levantar pasiones y acumular críticas sin perder el compás, ese sería Ridley Scott (30 de noviembre de 1937). Sólo aquellos que marcan su impronta, un sello personal en varias generaciones de cinéfilos, puede merecer el respeto que le precede. Autor de mitos del séptimo arte como Alien: el octavo pasajero (1979) o Blade Runner (1982), su carrera ha experimentado los altibajos de muchos directores –proponga uno sólo cuya carrera ha sido una estela ascendente–, pero no por ello ha perdido las ganas y la ilusión de llevar sus sueños o proyectos a la gran pantalla.
Forma parte de la quinta –amplia– que no ha subido al escenario a recoger el Oscar, pero pocos tienen el honor de ser el “ingeniero” de elementos visuales que cambiaron la forma de pensar de muchos, en pleno auge del imperio Jobs. A él, a ese perspicaz ingenio británico, más de uno le debe su afición a Apple gracias a su anuncio de 1984.
Tres décadas después de levantar el vuelo de la Nostromo, Scott aterriza con la tripulación de la Prometheus, dispuesto a desvelar algunas incógnitas del mundo Alien. Dicen que “la curiosidad mató al gato”. Pues bien, si el felino de Sigourney Weaver tuvo sus más y sus menos a la hora de toparse con la bestia de Alien, Scott da una vuelta de tuerca en su propio universo y presenta en Prometheus a la curiosidad hecha persona, a la reencarnación de la teniente Ripley y heroína del siglo XXI, la arqueóloga Elizabeth Shaw (Noomi Rapace).
El espectador verá ciertos elementos de la franquicia, guiños a esa particular “cadena de ADN de Alien”, pero Prometheus está concebida como algo independiente, una historia única desde el principio, aunque los aires de precuela dominen. Lo que supone el regreso de Ridley Scott a la ciencia-ficción es el resultado más ambicioso del género en años. Un proyecto que fue tentado a algunos directores. Antes de relanzarlo, Scott propuso a Carl Erik Rinsch como director de la película, idea rechazada por la insistencia de la 20th Century Fox hacia Scott. No fue el único, pues James Cameron, quien mamó en sus comienzos del universo Alien, estaba en aras de desarrollar una quinta película para y ahondar en el origen de los xenomorfos. Todo quedó en saco roto al conocer que Scott tenía todas las papeletas para retornar con el proyecto de Prometheus bajo el brazo.
Scott presenta en el espacio una realidad oscura y un poderío visual a la que tiene que hacer frente la expedición de Shaw, encabezada por la figura corporativa Meredith Vickers, en otro papel asombroso de la sudafricana Charlize Theron, junto a Michael Fassbender como el androide David. Un plantel de actores de primera, liderado por uno de los iconos en la dirección del séptimo arte para una precuela de un mito cinematográfico, considerada uno de los estrenos más esperados en el 2012. Elementos que por separado animan a pensar en algo grande, conectados entre sí sólo pueden llamar a la buena suerte y al triunfo en taquilla.
Un origen “divino” para algo maldito
La mitología griega dejó el legado de Prometeo, y Scott ha sido el encargado de darle forma en la gran pantalla. El titán que dio origen a la raza humana por encargo de Zeus, declarado en rebeldía tras robar el fuego del Olimpo. Dando sentido al nombre de la nave, enviada en busca del origen de la humanidad, el director británico pone sobre las mesas las respuestas a algunas preguntas no resueltas en 1979, en especial sobre los Space Jockeys.
El padre fundador, sumo creador, del universo Alien, concluye que estos “ingenieros”, fueron los encargados del soplo de vida que pobló la Tierra, cuyas pruebas fueron recogidas en diversas expediciones arqueológicas alrededor del mundo miles de años después por la expedición de Elizabeth Shaw.
Como si de un catastrófico error se tratara, plantearon destruir la civilización que habían creado, siendo víctimas de sus propia construcción. Damon Lindelof, co-guionista (junto a Jon Spaiths) de Prometheus y creador de la serie Lost, defendió antes de su estreno en Estados Unidos la peculiaridad de los Space Jockeys, a los que identifica como humanos, en una mayor dimensión, “pálidos, sin pelos y ojos negros”. La reconocida imagen del alienígena exoesquelético de Alien: el octavo pasajero era el traje de astronauta de uno de estos “ingenieros”.
Prometheus, una misión complicada
Toda misión que tenga como objetivo conocer los orígenes de la humanidad no puede acabar bien. Siempre habrá algo –o alguien– que tenga el objetivo de atrasarlo y destruir las pruebas. Prometheus comprende la realización y visión futurista de una de las preguntas más importantes de la humanidad, el súmmum de la existencia que, sin entrar en materia filosófica, plasma en algo más de dos horas. Si uno juega con fuego, al final acaba quemándose. Scott ya avisaba en la presentación ante los medios: “[la película] hace referencia a la saga Alien, pero gira en torno a otra idea: uno no va por ahí jodiendo a los dioses”. Pero si uno termina por experimentar con ciencia y religión, la mezcla puede ser volátil, explotando por la inestabilidad de esa prueba. Explorar los límites de la fe, llegar a confines insospechados para obtener respuestas y sacrificarse por ellas es algo que mezcla el papel de Noomi Rapace, “una creyente, con fe y buen corazón”. “Una dualidad compleja y enriquecedora”, como añadió la actriz sueca.
A pesar de la complejidad con la que puede sonar el planteamiento de Prometheus, que rodó en los estudios Pinewood (los mismos del agente 007) y en exteriores en Islandia, Scott ha cosido la historia de tal manera que el espectador disfrute de una historia hecha tanto para el seguidor y conocedor de la saga Alien como para el que desconoce todo. Aún lejos de avanzar algo, si se confirman rumores y éxitos en taquilla, las posibilidades de una secuela serían bastante amplias, y sería la 20th Century Fox la encargada de dar luz verde a un nuevo proyecto. Algo lejos de la mente de Scott actualmente, pero quizá viable a finales de año o en el 2013.
La vuelta de Ridley Scott a la gran pantalla es una buena noticia para la industria, para los miles de seguidores de su estilo y. más aún, para los que han esperado desde la última de Jean-Pierre Jeunet para ver algo formal de la historia original. Contemplar algo innovador, los inicios de este particular universo, los pequeños comienzos de algo grande, así como ver a Noomi Rapace en la piel de la nueva teniente Ripley, a Michael Fassbender o a Charlize Theron como la mala de turno, son algunas de las muchas bazas con las que la nave Prometheus emprende el rumbo hacia el origen del mal.
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sábado, 28 de julio de 2012
Hey Jude
Tras más de cuatro horas de asueto y deslumbre por la capital británica, tras una ceremonia que gustó y disgustó a partes iguales, tras un pase triunfal de 204 delegaciones nacionales, en la que hay que alabar la lucha por la igualdad de sexos -al incluir todas ellas mujeres entre sus participantes- y el encendido del pebetero olímpico en Londres, llegó un momento delicado, de aquellos que recordaré como seguidor de aquel grupo que alumbró con su música mucho antes de su nacimiento, y aunque eché de menos a Starr anoche, Paul McCartney dio una clase magistral de que el espíritu de The Beatles aún sigue vigente. John y George desde el cielo, allá donde estén, acompañaron a las guitarras un momento coreado por millones de personas en todo el mundo.
Con especial dedicatoria, Hey Jude.
Con especial dedicatoria, Hey Jude.
miércoles, 25 de julio de 2012
domingo, 22 de julio de 2012
Un épico desenlace para el caballero oscuro
Gotham vive tiempos tensos. Puede que tras ocho años de ausencia, sin Joker ni Harvey Dent, la estela de Batman se haya apagado, pero en tiempos de tormenta, hay que prepararse para todo, incluso para cerrar la trilogía. Chris Nolan no tenía pensado echar el guante a una nueva entrega de El caballero oscuro, pero es lo que tiene ser creador de una factoría tan rentable, hay que ponerle la guinda al pastel.
Una trilogía que el director británico ha parido desde el papel, en el que ha dejado marcado un sello personal en sus páginas. Cada acción, cada momento de tensión, cada villano, cada relación de soledad, sentimientos y tormentos interiores… Nolan ha acercado al espectador al Batman más humano de todas las entregas realizadas, la más creíble y la más sofisticada. Ya no es sólo la historia, de la cual se desata en un guión pensado para enmarcar, es todo lo que rodea. Si por la vista entra mejor, qué mejor que destacar su fotografía, montaje y, obviamente, los efectos especiales. Sin olvidar a un gran maestro de ceremonias como es Hans Zimmer, capaz de enganchar con cada una de sus composiciones.
El espectador de El caballero oscuro: la leyenda renace es partícipe de un drama épico, acorde a las circunstancias; un testigo único de la última batalla del bien contra el mal.
Nolan no sólo deja una historia oscura, con algún fantasma del pasado, también unos personajes notables, con sobresalientes secundarios. Mención aparte la de Christian Bale, unas palabras bien se merece la nueva incorporación, Joseph Gordon-Levitt. Un personaje con mucho que decir, que si bien puede tener poca presencia en toda la película, cada aparición suya deja el listón muy alto. Igual, incombustible Gary Oldman. El viejo inspector aún tiene mucha guerra que dar, al igual que Sir Michael Caine, señor donde los haya que para muchos seguirá siendo Alfred. Todo ello sin omitir la participación de las dos secundarias en acción: Marion Cotillard (Miranda Tate) y Anne Hathaway (Selina Kyle y Catwoman). Mención para Hathaway, que consigue redimirse como la fiel escudera de Batman en la película, y aunque su fichaje fue anunciado a bombo y platillo, quizá algo más de protagonismo no le hubiera venido mal.
En definitiva, Chris Nolan ofrece más de dos horas y media de trepidante acción, ayudado con algunas escenas graciosas para romper el hielo, pero todo bien el hilado para dejar al espectador pegado a la butaca, prestando atención a cada detalle, a cada gesto, a cada minuto de un final de saga imposible de olvidar.
Datos a tener en cuenta:
Director: Christopher Nolan
Reparto: Christian Bale, Anne Hathaway, Tom Hardy, Gary Oldman, Marion Cotillard, Michael Caine, Joseph Gordon-Levitt, Morgan Freeman...
Género: acción, thriller
Nacionalidad: estadounidense
Estreno en España: 20 de julio de 2012
Duración: 165 aprox.
Clasificación: no recomendada para menores de 12
Valoración personal: 9,5
lunes, 16 de julio de 2012
Navas de Tolosa, una victoria decisiva
Tras cinco siglos de presencia musulmana en la Península, el fenómeno de la Reconquista estaba en un momento determinante. El seguir avanzando hacia el sur conllevaría la reducción del poder almohade en la Península, recuperando el territorio perdido desde el 711, cuando Don Rodrigo se vio sentenciado en Guadalete. 500 años de coexistencia, entre la paz y la guerra, deberían cerrarse para uno de ambos bandos, vencido por el rival más fuerte, quien terminaría por escribir su nombre victorioso en la historia de España.
Fue en 1212 cuando en Navas de Tolosa se dio el primer gran movimiento promovido por la unión de los reinos cristianos de la Península. Baza jienense importante por su situación cercana a Sierra Morena, fue el paso previo para la caída de los almohades y la desintegración de la unión musulmana.
Historiadores y cronistas de la época concuerdan en catalogar a ‘La batalla’, llamada así en las crónicas del siglo XIII, como algo decisivo para el interés cristiano, del que sacó mayor tajada Alfonso VIII de Castilla, quien vio extendidos sus dominios tras la contienda. El antecedente directo para entender la importancia de la batalla de las Navas de Tolosa está en lo acaecido en Alarcos (Ciudad Real) en 1195. Posiblemente, la derrota más dolorosa para el rey castellano, en el que no sólo se perdieron miles de hombres, también la oportunidad para avanzar terreno y echar a los almohades de la Península. Dicho retroceso llegó a amenazar al valle del Tajo y a la mismísima ciudad de Toledo. El entonces califa almohade, Abu Yaqub Yusuf al-Mansur, capitaneó a sus tropas hasta meter el miedo a Castilla, Navarra y Aragón, quienes tuvieron que firmar la paz. Su sucesor, Muhammad Al Nasir, preparaba en 1212 una gran ofensiva que pretendía finiquitar el trabajo iniciado por su predecesor. Las noticias de un avance de las tropas almohades aunaron fuerzas para enfrentarse a ellas.
La unión previa
Alfonso VIII de Castilla, decidido a redimirse de la derrota de Alarcos, lideró la mayor contienda celebrada en el siglo XIII. Apoyado por el arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Raday, así como por el papa Inocencio III, al que pidió la predicación de Cruzada, busco aliados entre los reinos cristianos. Así pues, se le unieron Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, así como las órdenes militares de Calatrava, Malta, Santiago y del Temple.
Los efectivos se ampliaron gracias a los refuerzos enviados por Alfonso II de Portugal, yerno del rey; así como por los voluntarios europeos (franceses, alemanes e italianos) y los cedidos por Alfonso IX de León, quien quería como aval para participar la devolución de sus territorios por parte de Castilla. En números, se hablaría de unos 70.000 soldados, si bien las cifras históricas constataron algo más del doble.
Toledo marca el camino
Ganada por Alfonso VI, en Toledo mandó reunir Alfonso VIII a todas las huestes a comienzos de verano de 1212. Tras el avance hacia el sur y la conquista de Malagón (Ciudad Real), gran parte de los voluntarios europeos –llamados ultramontanos– decidieron desertar debido a las condiciones climáticas de la estepa manchega y a la oposición a varias de las órdenes de Alfonso VIII. A pesar de la deserción de la gran mayoría de estos auxiliares, el grueso del ejército seguía fiel al objetivo, y a última hora se les unieron 200 caballeros navarros apoyados por Sancho VII.
Se conquistó Calatrava a los pocos días de Malagón, y en la jornada del 12 al 13 de julio, se acercaron al actual municipio de Santa Elena (Jaén), cerca de donde las tropas almohades esperaban la orden para avanzar.
La espera antes del combate
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| El monumento de Navas de Tolosa, en La Carolina |
Claro que esto forma parte de una leyenda, si bien no hay base histórica cierta que avale la existencia de dicho pastor, al que llegaron a confundir (como pasaría en varias ocasiones posteriormente) con algún santo que protegía dicha campaña, en este caso San Isidro.
Con un calor sofocante, propio del sur peninsular en verano, las tropas tuvieron algunas escaramuzas a su llegada con las tropas mandadas por Al Nasir. El cúmulo de condiciones climáticas, mezclado con las ansias por acabar con el objetivo y el miedo a posibles deserciones debido al estacionamiento, fueron algunos de los desencadenantes de la batalla del lunes 16 de julio de 1212.
No se sabe muy bien cómo transcurrieron las horas previas. Muy probablemente fueron horas de tensión, con fogatas frente a las tiendas, testigos mudos de miles de soldados y nobles velando armas y rezando frente al capellán que les santigua antes de entablar combate contra los infieles. Horas antes de sacrificar sus vidas en aquella Cruzada.
Tres contra uno
Miramamolín, como llamaban los cristianos al califa Al Nasir, tenía dispuesto para esa mañana más de 120.000 efectivos listos para combatir. Su ejército estaba conformado por auxiliares procedentes de diversas partes del Imperio almohade: infantería marroquí, voluntarios andalusíes, caballería africana y mercenarios turcos, libios y egipcios, además de la Guardia Negra, contingente procedente de las tierras de Senegal, cuya fiereza en el combate la hacía bastante peligrosa. En primera línea se dispuso a los andalusíes y mercenarios, grueso de su formación, apoyados en segunda línea por el resto de tropas almohades y los arqueros, flanqueados por caballería bereber.
Al otro lado, se encontraban tres reyes. Tres con un objetivo en común, la de vengar la derrota de Alarcos y cercar el poderío almohade. Cada uno: Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, presentaron batalla dejando atrás sus ambiciones personales y las de su reino para luchar contra el único enemigo que allí valía, el presente desde hacía casi cinco siglos en la Península.
Divididos en tres cuerpos, el centro de la posición cristiana fue ocupado por la caballería castellana, liderada por el señor de Vizcaya y abanderado de Castilla, Diego López II de Haro, así como por el alférez de Castilla, Álvaro Núñez de Lara. Defendiendo la espalda del mismo estaban las tropas a los mandos de Alfonso VIII y el arzobispo de Toledo. En el ala izquierda se posicionaron las tropas aragonesas mandadas por Pedro II y en la derecha las huestes navarras de Sancho VII. Velando la retaguardia del grueso, el resto de milicias castellanas, así como los caballeros de las órdenes militares.
A pesar de contar con menos de la mitad de soldados que los almohades, Diego López II de Haro inició el combate liderando el primer ataque, respondido por un simulacro de retirada de las vanguardias musulmanas. Nada más lejos de la realidad, los almohades lo planearon para atacar con el grueso de sus tropas a las fuerzas del centro, obligando a retroceder. Los miles de caballeros que mandó Diego López combatieron ferozmente, pero ello no impidió su retirada. Tras varias oleadas en las que los almohades iban ganando terreno, muchas de las tropas decidieron replegarse, a excepción de las de López de Haro y las mandadas por las órdenes militares, quienes llevaron gran parte del peso y sufrieron el mayor número de bajas.
Los almohades, en lugar de aprovechar el factor campo y su fuerte defensa en combate cerrado, decidieron, al conocer el retroceso cristiano, romper la formación, desequilibrando así la balanza. Esta peligrosa maniobra sentenció el centro de su ejército, por el que se adentraron los soldados ganando poco a poco terreno.
Sería la decisión de Alfonso VIII de lanzar una carga para quitar el peso a López de Haro lo que decidiría el final. Los tres ejércitos se lanzaron con todos los efectivos disponibles flanqueando y rodeando al ejército almohade al grito de "Santiago y cierra, España", frase y clamor militar que tuvo gran importancia durante la Reconquista. Destaca la astucia con la que cargó Sancho VII de Navarra, quien hábilmente se coló en el campamente personal del califa con doscientos de sus caballeros. Esa valentía y fiereza propia del navarro finalizó una jornada llena de humo y sangre. Las últimas tropas personales de Al Nasir murieron en combate casi sin actuar. Él, por su parte, en un último intento por salvar su vida, dejó a su suerte a las pocas tropas que aún le resistían en el combate.
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| La leyenda atribuye las cadenas del escudo de Navarra a la batalla de Navas de Tolosa |
Consecuencias
Al finalizar la jornada del lunes 16, las pocas tropas almohades que restaban huyeron, incluido Al Nasir. Las bajas en ambos bandos son díficles de constatar, si bien las crónicas hablan de pocas en el bando cristiano y del casi el 85% en el almohade. Dentro del botín de guerra que consiguieron, se conserva en el Monasterio de Las Huelgas (Burgos) el pendón de Las Navas, un tapiz que cubría el suelo de la tienda personal del califa.
Se recuperaron los castillos de Vilches, Ferral, Baños y Tolosa, además de liberar Baeza y Úbeda, donde se decidió regresar, una vez eliminada las últimas tropas de Al Nasir. Varios prisioneros fueron ejecutados cerca del campo de combate, y otros muchos fueron despeñados por el cañón del río, zona conocida actualmente como desfiladero de Despeñaperros, cuya versión del nombre viene de los pobladores musulmanes y prisioneros o “perros infieles” tirados desde esta zona.
El imperio almohade terminó por ser un mero espejismo de sus años de gloria. Al Nasir jamás terminó por asumir lo que perdió aquel día de julio, y terminó por abdicar en su hijo Yusuf II. Lejos de ser un mandato fuerte, las grietas que Navas de Tolosa había abierto nunca cicatrizaron, dejando a su suerte a sus sucesores, que verían cómo caían sucesivamente Córdoba (1236), Valencia (1238) y Sevilla (1248).
Sancho VII el Fuerte sería el más longevo en gobernar tras la batalla. Alfonso VIII murió en Gutierre-Muñoz (Ávila) en 1214 y Pedro II en 1213 en la batalla de Muret. Navas de Tolosa terminó por ser no ya la batalla más importante del siglo XIII, sino una de las más decisivas del Medievo español, cuyo final se considera algo tajante en el devenir de España y de Europa. Si las tropas cristianas no hubieran detenido el avance almohade en Jaén, aupadas por lo que supuso la victoria en Alarcos, éstas hubieran intentado una conquista del norte peninsular, dejando atrás el trabajo realizado en la Reconquista. Fruto del desastre almohade terminó por ser la creación de los terceros reinos de taifas y del reino nazarí de Granada, en 1238, último escollo de resistencia en España hasta 1492.
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