lunes, 28 de febrero de 2011

¿La marcamos como correcta?

Soy de los pocos, o muchos según se vea, que piensa que la palabra Destino puede tener un significado más importante del que tiene normalmente.
Cuántas veces nos hemos preguntado si nuestro destino está escrito o lo vamos forjando nosotros mismos con nuestra manera de actuar en la vida.
Pienso que son nuestras acciones, mayoritariamente, las que van forjando cada peldaño, cada paso que damos hacia el futuro. Aunque, como la mayoría de las cosas en esta mortal vida, se necesita de un apoyo externo. Ese plus consigue completar el círculo.
La reflexión última que me dejó Slumdog Millionaire va por este camino. ¿Acaso todo está escrito? ¿Lo marco como la respuesta correcta? Marcarla ya es algo, aunque quizá para algunos no sea la correcta. No se perderá dinero, ya que no se trata de un concurso sino de una reflexión personal.

sábado, 19 de febrero de 2011

El canto del cisne


"Trata de una chica que es transformada en un cisne y necesita del amor para romper el hechizo, pero su príncipe se enamora de la chica equivocada... así que se suicida".
Con estas palabras, Nina explicaba brevemente a un chico que conoció en un bar de copas de qué iba la obra que más tarde interpretaría. Si habéis leído la anterior entrada, aquí os dejo un fragmento de la BSO de Cisne Negro realizada por Clint Mansell, aunque cargada con la fuerza, el drama y el romanticismo que confiere el final de El lago de los cisnes de Pyotr Ilyich Tchaikovsky. "Un final hermoso, en realidad", como matiza Nina.
Una pieza que ofrece un tono armonioso, suficiente para dejar volar la imaginación. Ciertamente, como dijo el autor ruso: "en verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco". Puede que a partir de la película, la gente empiece a conocer un poco más a este compositor, aunque muchos ya lo conocíamos de antes, ya fuese porque lo estudiásemos en música, en el conservatorio... Y a raiz de otras obras como El cascanueces o La bella durmiente.
Disfrutadlo. Y si tenéis ocasión, escuchad la obra. No tiene desperdicio alguno.

viernes, 18 de febrero de 2011

Cisne negro

JON BURGOA | Madrid
Este viernes se estrena en nuestras salas de cine Cisne negro, la última película del director neoyorquino Darren Aronofsky (Réquiem por un sueño, El luchador), por la que opta en la 83º edición de los Oscar, que se celebra el próximo domingo 27, a 5 estatuillas de la Academia, entre las que destacan mejor película, mejor director y mejor actriz.

La crítica, mucho más especializada que el que aquí os escribe, afirma que es el film más arriesgado del director, llegando a superar en carga psicológica a Réquiem por un sueño.
El director juega con las imágenes y los sonidos para atrapar al espectador, tal como aseguró en rueda de prensa en la presentación de la Mostra de Venecia, y colocarlo en el laberinto interno de Nina (Natalie Portman, en la imagen), quien se abraza a un lado oscuro, apareciendo la necesidad de desbordar su sexualidad y asumiendo la autodestrucción por querer llegar a la perfección.
Así mismo, adelantó el cineasta que la idea de una película de estas caractéristicas le rondaba la cabeza desde hacía tiempo, ya que su hermana es bailarina profesional y le apetecía tratar un tema que pocos han tratado, como es el mundo de la danza. Al dar con un guión ambientado en El lago de los cisnes, el famoso ballet de Chaikovski, dio con la bipolaridad drástica que buscaba: el cisne blanco y el cisne negro.

Natalie Portman (Jerusalén, 1981) afronta con Cisne negro un nuevo reto, el cual puede llevarla a la cumbre si consigue ganar la ansiada estatuilla el domingo que viene en el Teatro Kodak de Los Angeles (California). Es su segunda nominación, tras estarlo por Closer, y es, sin duda, una de sus mejores interpretaciones. La actriz que de pequeña soñaba con ser bailarina cumplió su sueño al encarnar el papel de la dulce y delicada Nina, aunque ello le deparó algunas lesiones durante el rodaje, como la fractura de una costilla. Cosas de la vida, su pareja, Benjamin Millepied, bailarín y coreógrafo profesional, participó en esta película en el papel de David, compañero de danza.

No nos encontramos ante la misma actriz que pudimos ver en la trilogía de Star Wars, en V de Vendetta o Las hermanas Bolena y, aún menos, en Mars Attack. Estamos ante una actriz mucho más madura artísticamente que está viviendo uno de sus mejores momentos profesional y personalmente y que en pocos meses espera el nacimiento de su primer hijo.
Si algo sonó ya en la Mostra de Venecia, y fue pregunta constante en la rueda de prensa, fue la escena lésbica con Mila Kunis, en el papel de Llly. En palabras de la actriz para una entrevista de EL PAÍS, "se trata de un momento crítico y de transformación, en el que el personaje encuentra su propio placer y su identidad se fragmenta definitivamente".

Veremos cómo responde el domingo que viene, y es que aspira a cinco nominaciones, muchas menos que la clara favorita: El discurso del Rey. En los BAFTA se sabía que no aportaría mucho, aunque la que sí que sale en todas las quinielas es el de mejor actriz para Natalie Portman. No pudo acudir a estos premios por encontrarse indispuesta debido a su embarazo, pero su nombre sonó por todo lo alto al llevarse el galardón británico. En cuanto a los Oscar, aún hay dudas sobre si podrá asistir o no, aunque si todo se confirma, la podremos ver junto a su pareja en el Teatro Kodak.
A título personal, pero con la opinión compartida con muchos de vosotros, Natalie es la clara candidata a ganar en su categoría.

martes, 15 de febrero de 2011

Amar el cine

Un discurso simple pero emotivo. No se anda por las ramas, sino que va directo a la esencia del séptimo arte. Sin duda, ha conseguido que ame un poco más el cine.

lunes, 14 de febrero de 2011

Unos Goya 'al rojo vivo'


JON BURGOA | Madrid
Pa negre dio la campanada en la XXV edición de los Premios Goya que se celebró en el Teatro Real de Madrid. Las 14 candidaturas eran la baza fuerte de esta producción desconocida realizada completamente en catalán, pero que ha conseguido consolidarse como la cuarta película más galardonada desde la creación de los premios con nueve goyas, tras Mar Adentro, ¡Ay, Carmela! y Belle Époque.
Álex de la Iglesia fue uno de los perdedores materiales, no así moral, de la gala. Fue su canto de cisne, su salida de la Academia, su despedida triunfal a unas semanas convulsas con respecto a la Ley Sinde.

La plaza de Oriente anocheció con los primeros compases de la fiesta. Un ambiente frío y lluvioso era lo que esperaba a los periodistas y asistentes de la gala. La presencia en los alrededores de decenas de gente ataviada con máscaras de la película V de Vendetta, en clara referencia a la discrepancia existente con la ministra González Sinde y la ley que lleva su nombre, fue uno de los avisos más esperados desde hace días, incluso semanas.
La ministra y el cineasta eran pareja por compromiso, que no por gusto. Se veía el nerviosismo de la guionista y componente independiente del gabinete de Rodríguez Zapatero cuando estaba sola. El protocolo al que se tuvo que sumar de la Iglesia fue captado por las cámaras. Era una situación tensa, una tensión que se disimuló malamente.
A través de Twitter, muchos nos pudimos enterar por las cuentas de periodistas y actores que estaban en la gala, que el ambiente de fuera del Teatro era ensordecedor con pitidos y gritos. Ese sonido no se pudo oir por TVE, que conectó a cachos antes de pasar al plato fuerte a las diez de la noche. Sin embargo, el portal de Internet del Ente Público, RTVE.es, ofreció señal en directo dos horas antes de la gala, donde sí se pudo apreciar, aunque algo disimulado, los silbidos de los manifestantes.

Andreu Buenafuente fue el maestro de ceremonia por segundo año consecutivo, consolidando la actuación de la anterior edición. Iniciamos la noche con un viaje al pasado. ¿Qué pasó realmente la última noche de los Goya? fue el vídeo con el que comenzó la gala, en el que se da el punto humorístico a los momentos posteriores a que Buenafuente fuera disparado. Personajes como Fernando Trueba, Javier Bardem, Penélope Cruz, El Langui, Elena Anaya o Antonio Resines, entre actuación e imagen de archivo, forman parte del elenco protagonista.
Descendiendo de los cielos, Andreu aparece en el Teatro como una descarga "legal". Primera alusión a la ministra.
Estuvo nervioso, intentó contrarrestarlo con su típico humor, pero cuando hablaba se notaba que dudaba. Esperó que a González Sinde le "muleara" la gala y bromeó con Álex de la Iglesia sobre su decisión de abandonar la presidencia de la Academia.

Elena Anaya, nominada por Room in Rome, fue quien comenzó el baile de presentaciones con el goya a la mejor interpretación masculina de reparto, que cayó en manos de Karra Elejalde, por su papel de Cristóbal Colón en la película de Icíar Bollaín, También la lluvia. Con un discurso ameno y humorístico, con un claro acento vasco, empezó el desfile de personajes por el escenario.
Luís Tosar, ya convertido en icono de estos premios, apareció en el escenario con una réplica del galardón y se marcó un número musical al que se apuntaron más tarde Paco León, Asier Etxeandia, Hugo Silva, Fernando Guillén Cuervo, Inma Cuesta y Laura Pamplona.

Con los goya a mejor canción original para Jorge Drexler por Lope y mejor música original al gran Alberto Iglesias por su trabajo en También la lluvia, se terminaba el bloque de audio con el mejor sonido, que fue para Buried.

Se pasó a continuación, de la mano de Unax Ugalde y Cayetana Guillén Cuervo, al mejor cortometraje de ficción, que fue para Una caja de botones de María Reyes Arias González. La directora subió al escenario emocionada, nerviosa y sin saber qué decir. Memorias de un cine de provincias, como mejor cortometraje documental fue el siguiente en aparecer ganador. El broche de oro de esta sección lo puso Bicicleta, cuchara y manzana, la película documental que cuenta la historia y lucha personal del ex presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, contra el alzheimer. La anécdota está en que, una vez en el escenario, su móvil no dejaba de sonar, pudiendo oír los avisos de sms.

Balada triste de trompeta conseguía su primer goya por mejor maquillaje y/o peluquería. Uno de los dos que conseguiría en su personal nefasta noche.

Con Imanol Arias y Aitana Sánchez-Gijón, llegamos a la mejor actriz revelación. Mi apuesta recaía o bien en Carolina Bang (Balada triste de trompeta) o en Natasha Yarovenko (Room in Rome). Pero, siguiendo la estela que dejó Nerea Camacho hace dos años con su papel en Camino, esta vez fue para Marina Comas, por Pa negre. Con apenas nueve años, ya ha dado un gran paso en su carrera artística. La cuarta en discordia fue Aura Garrido por Planes para mañana. Marina apareció emocionadísima, como era de esperar, llorando de alegría y siendo aplaudida por el Teatro que la apoyaba.
Tuvo un pequeño lapsus al decir "bon dia", un poco retrasado para esas horas de la noche.

Tras una breve pausa, llegó uno de los momentos más esperados de la noche, el discurso del todavía presidente de la Academia, Álex de la Iglesia. Aunque no estuvo centrado en lo que era la ley Sinde, unió la historia de los premios del último cuarto de siglo con la situación actual, afirmando que debido a sus acciones de las últimas semanas y su decisión de abandonar su cargo, había provocado una crisis que sería difícil de subsanar en un corto plazo de tiempo.
El bilbaíno entiende que "la crisis es cambio, y el cambio es acción", y que el cine español se encuentra en un "punto de no retorno", en un momento en el que las decisiones que se tomen ahora serán decisivas, ya que "las reglas del juego han cambiado". Advirtió además que los internautas son ciudadanos y son el público del cine. "Y esa gente no va al cine porque está delante de un ordenador", ha razonado. Admitió también que "tenemos que tener en cuenta nuestros derechos" pero ha indicado que no deben "olvidar nuestras obligaciones" ya que la industria tiene "una responsabilidad moral con el público".
De la Iglesia se ha mostrado convencido que esta crisis servirá para "avanzar hacia un nuevo modelo" en el negocio del cine en el que estén implicados todos, en ese "todos", incluye a "autores, productores, distribuidores, exhibidores, páginas web, servidores, y usuarios".
Sin duda, fue un mensaje que caló hondo en todos los presentes, y que dejó con algo que pensar -esperemos- a la ministra González Sinde. Álex demostró que se ha ganado el apoyo de muchos a costa de la enemistad de unos pocos, pero con mucho poder.

Con un vídeo-homenaje a Luís García Berlanga, cofundador de la Academia, se pasó a otro número cómico-pedante de Andreu. Voy a reconocerlo, fue lo más empalagoso de la noche, aunque Maribel Verdú le puso la pizca de encanto. De ésto se pasó a presentar el goya a la mejor dirección artística que fue a parar a Pa negre, concretamente para Ana Alvargonzález. La siguiente categoría, de mejor diseño de vestuario, fue a recalar para Tatiana Hernández por Lope, el segundo y último goya de la película anoche.

La noche siguió, y le tocó el turno al de mejor interpretación femenina de reparto. Terele Pávez (Balada triste de trompeta), Ana Wagener (Biutiful), Pilar López de Ayala (Lope) y Laia Marull (Pa negre) se enfrentaban por alzar el 'cabezón', y fue ésta última la que se lo llevó.
Era más que evidente la sorpresa de la producción catalana y más de uno se tiraba de los pelos y maldecía el hablar mucho antes de lo suyo y no prestar especial atención a una tapada como era Pa negre.
Cristina Zumárraga, quien ya había conseguido un galardón en la categoría de mejor producción por Alatriste, volvía a ganarlo ahora con También la lluvia. Éste era el último del intento ambicioso de la vicepresidenta Bollaín por triunfar en los Goya.

Una de las categorías más importantes -según como se vea- que, personalmente me atrae, es la del guión. Si no hay una buena historia escrita, es muy dificil poder explicar la película, aunque siempre están las excepciones. Loles León, y el olvidado por la Academia, Carlos Areces, fueron los presentadores de esta nominación. El mejor guión original fue para Chris Sparling por Buried, algo previsible, y el de mejor guión adaptado para Agustí Villaronga por Pa negre.
A título personal, agradecí enormemente que en esta segunda categoría no ganara 3MSC, aunque sí hubiera querido a Julio Medem como ganador por Room in Rome.

Pablo Pinillos, por la romántica Bon appétit se llevó el de mejor dirección novel. Las críticas que había recibido la colocaban como clara favorita en las quinielas tiempo antes de la gala. Y el veredicto fue el previsto.

Álex de la Iglesia pudo ver como su película ganaba otro premio menor, en comparación con la importancia de dirección y reparto. El de mejores efectos especiales. Lamentablemente no tendría más suerte a partir de aquí. Con dos, se cerró el grifo del director vasco. Con posterioridad, la mejor dirección de fotografía volvió a recaer en Pa negre.

Con un sentido homenaje a todos aquellos profesionales de la industria cinematográfica que nos dejaron el pasado año, se pasó a la última parte de la gala. Recuerdos para Antonio Gamero, Manuel Alexandre, Paco Marsó, Enrique Morente, Juanito Navarro, Paco Maestre o Luís García Berlanga con Me voy a morir de tanto amor del compositor Alberto Iglesias.

Le siguió uno de los momentos más deplorables de la gala, la irrupción del siempre fastidiante Jimmy Jump cuando se iba a saber el goya al mejor actor que fue, por quinta vez, para Javier Bardem. Un fallo de seguridad, suponemos que fue el motivo de este hecho del que Buenafuente respondió correctamente.

La Bruxa y Chico & Rita ganaron el goya a mejor corto y largometraje de animación, respectivamente. Rodrigo Cortés, nuevamente subió a recibir otro goya, en esta ocasión por el mejor montaje.

Tras el sincero homenaje que la Academia dio a Mario Camus (La colmena, Los santos inocentes), pudimos ver quienes se llevaban los goya en el aspecto internacional. El discurso del Rey se llevó el goya en la categoría de mejor película europea, por lo que no pude contener mi alegria tras hacer aquella crítica. Espero, sinceramente, que tenga tanta suerte en los Oscar como lo tuvo en los BAFTA. Por su parte, La vida de los peces, representando a Chile, se llevaba el de mejor película hispanoamericana.

Pa negre culminaría esta XXV edición de los Goya a lo grande, con los últimos cuatro premios consecutivos. Francesc Colomer como mejor actor revelación, Nora Navas como mejor actriz protagonista y Agustí Villaronga como mejor director y también mejor película.
Antes de decir quien era la gran ganadora de la noche, se proyectó el último vídeo -y en mi opinión, el mejor de la gala- en el que actores y directores daban esa inyección de moral sobre lo que es el cine. Simplemente, me emocionó. No sé si era porque estaba sensible o porque me parecía una bonita verdad por la que vale realmente amarlo.

De un sablazo, la producción catalana asestó una herida mortal a las dos principales bazas de la noche, Balada triste de trompeta y También la lluvia, que se pegaron el batacazo.

Las caras que ponía Álex de la Iglesia podían formar un soneto. Yo, desde donde lo veía, me las imaginaba con la canción de fondo de Raphael en Sin un adiós. Todo un gran proyecto, posiblemente el más grande de su carrera, tirado a la borda en apenas dos horas. Una gran desilusión, de esas que te obliga a contener la tristeza por respeto y por no mostrar sentimientos, sino formalidad. Se despidió con una derrota material, pero como comenté al comienzo, no se fue con las manos vacías del todo.

2010 no terminó bien para la industria cinematográfica nacional, ya que el porcentaje de espectadores en nuestras salas fue más reducido que el período anterior. Pero no debemos rendirnos. Sabemos claramente que el esfuerzo es necesario en todas las facetas, y más si se quiere competir con el mercado extranjero, el cual nos deja muy atrás. Confío en que podamos superar estas dificultades e iniciar una nueva etapa con la que llegar a alcanzar nuestros objetivos, llegando a nuevos mercados y a un mayor público.
De la Iglesia cierra una etapa al frente de la Academia, de la cual se marcha con la mirada inquisitorial de González Sinde, pero también se va con el apoyo firme de parte de la industria, de los seguidores de su cine y de los que vemos ésto como parte de una cultura que hay que fomentar y mantener para generaciones futuras.
Álex, sabemos que seguirás rodando, que ahora tendrás más libertad que hace unas semanas, pero que sepas que, ante todo, te consideramos como una persona valiente, un vasco de palabra, un defensor de los intereses de muchos frente al dominio de unos pocos. ¡Fuerza y honor!

viernes, 28 de enero de 2011

El discurso del Rey

JON BURGOA | Madrid
El discurso del Rey, el último largometraje dirigido por el cineasta británico Tom Hooper, era uno de los estrenos más esperados a finales del 2010. Hace pocos días se confirmó que, además de ser un éxito internacional en taquilla y estar avalada por la crítica, es candidata a 12 premios en la 83º edición de los Premios Óscar.
Basada en hechos reales, narra la vida del monarca Jorge VI (Colin Firth), quien sufrió de tartamudez desde la infancia, lo que le impidió comunicarse correctamente perjudicándole principalmente en su vida pública. Una historia de superación personal que a partir de un discurso radiofónico unió a su país en uno de los momentos más críticos del siglo XX.

Década de los 30. Al principio de la película, se muestra la complejidad del futuro rey por hablar en público. Su mujer, Isabel Bowes (Helena Bonham Carter), intentando acabar con su problema de comunicación, le lleva a diversos logopedas y especialistas para intentar corregir el defecto. El mal carácter del Duque de York, título previo a ser monarca, así como los nefastos resultados de todas las pruebas, hacen pensar que es algo imposible de cambiar, hasta que encuentran la solución.

Un especialista australiano, gran aficionado al teatro shakesperiano, llamado Lionel Logue (Geoffrey Rush), cuyos métodos son poco convencionales y controvertidos conseguirá cambiar la vida del futuro monarca. Al principio, su desconfianza y la experiencia previa hace que vea que es en vano. A partir de una locución que graba Lionel, el Duque de York ve que ha conseguido hablar sin tartamudear, por lo que decide darle una oportunidad. Los avances son evidentes pero aún falta un largo trecho para comprobar que puede comunicarse perfectamente.
Tras la muerte de su padre, el rey Jorge V, en 1936, sube al trono su hermano mayor como Eduardo VIII, abdicando a finales del mismo año sin ser coronado, provocando además la caída del gobierno de Stanley Baldwin. Con esta situación, el futuro monarca se enfrenta a su situación más compleja ya que sus problemas de locución aún siguen presentes.

El momento crucial que marca el antes y el después en esta película es su coronación como Jorge VI, rey del Reino Unido, en la abadía de Wensmister, hecho que ocurrió el 12 de mayo de 1937. Durante los preparativos, mantiene una disputa con Lionel sobre sus orígenes, en el cual le informa de que sabe que no es un doctor en la matería, ni tan siquiera un especialista con título. En la misma, le reitera su autoridad como monarca, a lo cual Lionel le hacer ver que su coraje conseguirá derrocar el miedo y hacer frente a su defecto.

El tres de septiembre de 1939, dos días después de comenzar la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña declara la guerra a Alemania, al no replegar las tropas que han invadido Polonia. La gran prueba a la que tiene que enfrentarse el Rey, en la hora de la verdad, en momentos de profunda crisis, ha llegado.
Destacar la presencia en esta última parte de Neville Chamberlain, primer ministro durante este transcurso de tiempo y, sobre todo, de Winston Churchill, posterior primer ministro (1940) y premio Nobel, quien jugaría un papel importante en la lucha contra el Tercer Reich ayudando a los aliados.
Llegado al Palacio de Buckingham, Jorge VI duda antes de empezar. Tiene miedo de fracasar ante su pueblo. Lionel le pide que no se deje dominar por el miedo y que realice ejercicios de relajación intercalando insultos, con los que consigue no trabarse. Algo que puede pillar de sorpresa al espectador, aunque de tantas veces que los ha repetido termina por ser algo común en Bertie, apelativo cariñoso del monarca.

Cuatro, tres, dos, uno... Tartamudea al comienzo, pero consigue dominar la situación y realizarlo. El final del mismo consigue emocionar por el sentimiento que pone, pidiendo unidad y esfuerzo a la nación, por no flaquear y no dudar en la victoria y en la ayuda de Dios. Termina y ve que ha conseguido superar su miedo. Todas las personas que le han acompañado durante el discurso, en salas contiguas y a su paso, le aplauden. Por último, junto a su mujer y sus dos hijas, la futura Reina Isabel II y la Princesa Margarita, salen al balcón del Palacio a saludar al pueblo que espera aplaudiendo en la plaza.
Lionel ha cumplido con su trabajo, algo que el rey siempre recordará. Tras este episodio, durante el transcurso de la II Guerra Mundial, le acompañó en todos sus discursos, que fueron una fuente de moral para la población británica durante el conflicto armado.

Como curiosidad final, cabe decir que hasta la muerte del monarca (1952) ambos mantuvieron una buena relación como amigos.

La ambientación británica es un factor cuyo resultado se percibe durante la película. Las características de dicho clima se hacen notar en todo momento: los paseos matinales con niebla, el ambiente borrascoso que pesa sobre Londres...
Presenta un aspecto antiguo, en algunos casos sobrio y en otros elegante y victoriano. Esta original mezcla consigue trasladar al espectador del siglo XXI a mediados de los años 30, haciendo que se impregne con la esencia de la época.
Cómo no, la música es uno de los elementos claves en muchas películas y ésta no es una excepción, ya que en cada situación en la que está presente consigue emocionar al público haciendo que sienta empatía hacia el protagonista. La banda sonora corrió a cargo de Alexandre Desplat, que logra dar sentimiento a sus composiciones, ya fuera a base de instrumentos de cuerda, coro o piano.
Si puedo destacar algo por encima del resto, eso son los diálogos entre Colin Firth y Geoffrey Rush durante las terapias para solucionar la tartamudez del monarca. El mal carácter del rey, la ansía necesidad de fumar para calmar la voz, así como la intervención de su mujer en algunos ejercicios por intentar solucionar el problema, son escenas en las que se entremezclan tragedia, emoción y una pizca de fino humor británico.
Es poco común ver a un monarca, como dije anteriormente, decir continuamente insultos. Que de cada cinco palabras que diga, cuatro lo sean, no es algo propio de la monarquía, y menos de la británica, que para el refinamiento y la clase son los que más ventaja nos llevan.
Es una película muy recomendable para todos aquellos amantes de la historia o, también, para aquellas personas que les gusten las películas de Colin Firth, el cual tiene muchas papeletas para triunfar gracias al papel de Jorge VI.
Posiblemente, nos encontramos ante una de las mejores películas en las que ha trabajado, y en un marco muy alejado al que nos dejó ver en A single man, El diario de Bridget Jones o Love Actually.

El discurso del Rey opta en los Premios Goya a mejor película europea, la cual veo como favorita, junto a la de Roman Polanski. En la plana internacional, habrá que esperar qué papel juega en los BAFTA y en los Óscar. Para los primeros optará a 14 nominaciones, para la norteamericana, serán doce. Pero en las dos partirá como clara favorita. Nominada a mejor película, mejor dirección, mejor guión original, mejor actor principal, mejor actor de reparto, mejor actriz de reparto, mejor dirección artística, mejor fotografía y mejor música original en ambas, más que seguro que alguno cae. No hubo tanta suerte en los Globos de Oro. De los siete premios a los que optaba, sólo Colin Firth se hizo con el suyo. Habrá que ver lo que dicta la suerte en febrero, o el jurado de ambos certámenes.

Datos a tener en cuenta:

Director: Tom Hooper
Reparto: Colin Firth, Geoffrey Rush, Helena Bonham Carter, Michael Gambon, Guy Pearce, Derek Jacobi, Timothy Spall...
Género: drama histórico
Nacionalidad: británica
Estreno en España: 22 de diciembre del 2010
Duración: 118 aprox.
Clasificación: para todos los públicos
Valoración personal: 9

jueves, 20 de enero de 2011

20 de enero


20 de enero. Para muchos, este día no tiene un significado especial. Es uno más, el vigésimo del año, pero de ahí no pasan. En la festividad de San Sebastián, mártir cristiano asateado, celebra su particular día grande la ciudad que lleva por nombre la del santo, la que muchos llamamos Donostia. Una de las perlas del Cantábrico. Después de muchos años, mi sentimiento hacia esta ciudad se ha mantenido inalterable, e intentaré que siga siendo así por mucho tiempo.

Mi relación con esta ciudad que tanto adoro comenzó hace unos cuantos veranos, cuando la visité por primera vez. Concretamente, el sábado 15 de julio del 2006, víspera del Carmen. Y de ahí hasta ahora, han sido unas temporadas consecutivas visitándolo. El joven de diecinueve años ahora intenta rememorar y plasmar en este blog lo que vivió aquel chaval de apenas quince que lo guardó en su retina.

Un trayecto de apenas una hora desde mi pueblo era lo que me separaba de Donostia. Un paseo bordeando toda la costa guipuzcoana, parando por Getaria, Zarautz y compañía antes de llegar al último objetivo.
Llegar y ver a lo lejos desde la ventana el Cantábrico, con el Urgull imponente guardando la playa de la Concha...

Entramos por Amara Nuevo, bordeando Anoeta, hacia la plaza de Pío XII, cerca de la estación de autobuses y frente a lo que fueron los cines Astoria, tan recordados para unos pocos.
Cuando llegábamos hacia el Boulevard yo, Joseba, Ane y Saioa, nos desvíamos hacia la Catedral del Buen Pastor, sin duda imponía tal estampa.
Sigo mi camino. "Un sordo paseo por el Boulevard", como decía la canción. La casa de Pío Baroja, el mercado de la Brecha o el Casco Viejo. Nos vamos de allí para cruzar el puente sobre el Urumea; a mi izquierda, la playa de la Zurriola con el Kursaal.
De esto sí me acuerdo, no pasará como anécdota, pero sí como recuerdo. Mirando hacia el sur, hacia donde el Urumea se pierde en dirección a Amara, a mano derecha dejaba el Teatro Victoria Eugenia. Tanto que había oído hablar de él, de su historia, de las celebridades que por ahí habían pasado... Aunque no sé si tendrá más glamour que el otro edificio que está bajando el Paseo de la República Argentina: el Hotel María Cristina.
Seguir más abajo. Encontrarme y cruzar el puente de María Cristina y ver la Estación del Norte. Historia y música se funden en este último espacio.

Vuelvo hacia el Ayuntamiento y oigo a lo lejos el pitido del trenecito. Suena de cachondeo viniendo de la capital, lo asumo, pero ese trenecito hace las delicias de muchos turistas, de niños con sus padres, de nietos con sus abuelos... De risas y añoro de la infancia. Al fin y al cabo, forma parte del ambiente de esta ciudad.
Acercarte a las barandillas de la Concha y quedarte hipnotizado con el paisaje tan hermoso que tienes ante tus ojos, sin percatarte de la curiosidad de las propias barandillas, y es que no todos los tramos son iguales. Detalle no de observador, sino de casualidad.
Cogemos el coche y atravesamos el Paseo de la Concha hacia Igueldo. Con la videocámara capté todo el trayecto, filmando la playa, el carril bici, el Centro La Perla, la isla de Santa Clara, Ondarreta... En mente, una musiquilla que ya había oído antes, compuesta por Xabier San Martín al piano.

Llegamos a Igueldo a mediodía. El coche, al pie del monte. Debajo, un gran complejo deportivo. Subimos por el funicular. El mismo que sirvió para Mikel Erentxun en su videoclip Mañana. Un único carril de ida y vuelta que encuentra su pareja a mitad de camino, cuando ambos funiculares se topan. Arriba, el particular parque de atracciones donostiarra. Y, sin duda, una de las mejores vistas de la ciudad. Todo aquel que ha subido ahí se ha quedado prendado de la vista. Santa Clara se muestra como una majestuosa isla frente a la Concha.

Un tiempo entre las atracciones, viendo como Ane se divierte con su padre, mientras mi prima y yo les vemos montando en el "Río Misterioso" y la "Montaña Suiza".

Bajar de nuevo por el funicular y dirigirme a uno de los reclamos turísticos más conocidos de Donostia, El Peine del Viento, de Eduardo Chillida. Uno de los puntos más románticos de la ciudad en el que olas rompen contra las rocas dejando estelas de espuma que vuelan ligeras como el viento. No me paro; hay mucho por descubrir aún. Vuelvo sobre mis pasos hacia Ondarreta, la playa vecina. Veo Santa Clara frente a mí. Otra estampa para enmarcar. Y una fotografía frente a Santa Clara, como reza Inmortal. De todas las posibles, me quedo con ésta para repetir la próxima vez que vuelva. Un sábado soleado de mediados de julio, con el sol sobre mi cabeza, el mar azul profundo y la isla que se antoja verde en algunas partes.

Llega la tarde y recorremos de nuevo la ciudad. Vuelvo sobre el Casco Viejo, el Buen Pastor tiene otro matiz. La Zurriola, el Kursaal, la iglesia de Santa María en el Centro, que nos pilló en boda, el puerto, el embarcadero, los chiringuitos y el Museo Naval. Sin duda un día completo que no olvidaré, y que significó el comienzo del cariño hacia esta ciudad tan especial...

La medianoche del 19 comienza la fiesta en la plaza de la Constitución con la izada de la bandera de la ciudad. Un momento de júbilo sin duda. En la plaza no cabe ni un alfiler, es un espectáculo que pocos allí quieren perderse, y que muchos fuera queremos presenciar. Con la izada llevada a cabo por el alcalde, la sociedad Gaztelubide y representantes de otras tamborradas comienzan a tocar la Donostiako Martxa del maestro Raimundo Sarriegui, que este año celebraba su 150º aniversario, y el resto de composiciones: Diana, Retreta, Iriyarena, etc. Vestidos como cocineros y soldados de regimiento de la época napoleónica, el general, se encarga de coordinar a todos los tamborileros, que al unísono hacen retumbar la plaza, apoyados por la multitud que canta la Martxa.

Es la primera noche del año en que en Donostia truenan los tambores y barriles, al son de la música. Un momento muy emotivo, que recuerda a los pasacalles que hacen muchos de los pueblos en Andramaris. Son las mismas canciones que tocaban en Ondarroa, en las fiestas de agosto. La misma sensación de emoción contenida... Durante todo el día de hoy un total de 3.402 personas harán sonar los tambores, mientras que 6.680 se encargarán de tocar los barriles. Todos ellos estarán acompañados por 2.008 músicos. Por la tarde, se realiza la tamborrada infantil en el que desfilarán 45 centros escolares con 52 compañías.

Esta medianoche terminará la fiesta. Me recordará un poco al Pobre de mí pamplonés con el que se da fin a los sanfermines. Cuando Odón Elorza, alcalde de San Sebastián, arríe la bandera en la Plaza de la Constitución, la sociedad más antigua de la ciudad, la Unión Artesana, será la encargada de poner el broche de oro a la fiesta interpretando por última vez la Donostiako Martxa, con más clamor si cabe. Si ayer viéndolo por la ETB-1 en internet ya me emocionaba, sin duda, la despedida será mucho más.

Sebastian bat bada zeruan,
(Hay un Sebastián en el cielo)
Donosti bat bakarra munduan
(un único Sebastian en el mundo)
Hura da santua ta hau da herria,
(él es el santo y éste es el pueblo)
horra zer den gure Donostia!
(¡he aquí lo que es nuestro, San Sebastián!)

Termino ya con un vídeo que puede significar mucho para algunos, o ser un mero videoclip más. Sin duda, fue una de las mejores canciones de la primera etapa del quinteto donostiarra La Oreja de Van Gogh, con Amaia Montero como vocalista, y también del tercer disco del grupo, Lo que te conté mientras te hacías la dormida: "20 de enero".

Cómo no. Un día tan señalado tenía que ser plasmado de esta forma. Llámame romántico, sensiblero, añorante... Lo que quieras, pero al igual que hay personas que te marcan en la vida, las experiencias y los lugares por los que pasas también te dejan huella. Y prometo que Donostia, sin duda, ha sido una de las que más me ha calado.

Al analizar a fondo la canción, al indagar entre sus letras y acordes, como en muchas del grupo, encuentro una intrahistoria cargada de sentimientos, esperanza, cariño y amor. De esas que gustan oir, sentir y más aún vivir. Porque siempre hay un tren que no duerme, un andén en el que las miradas se cruzan, un puñado de sentimientos que expresar y un montón de preguntas por contestar.

martes, 11 de enero de 2011

XXV edición de los Premios Goya

JON BURGOA | Madrid
Como ya es costumbre dentro del panorama cultural desde 1987, se celebra a comienzos de año la gala de entrega de los Premios Goya, nombre común por el que conocemos a los Premios Anuales de la Academia, que entrega la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.

Desde hace unos años, la producción cinematográfica que se realiza en nuestro país está mejorando. Los resultados están a la vista: El orfanato, Celda 211 o Camino, son tres ejemplos de algunas películas que han superado las espectativas y los prejuicios del cine patrio.

Este año resultará especial. Por una parte, se cumple un cuarto de siglo de la gala, y por otro, se enfrentarán por la afamada estatuilla dos pesos pesados de la Academia: el presidente, Álex de la Iglesia, y la vicepresidenta, Icíar Bollaín.
El primero con Balada triste de trompeta opta como máxima candidata a quince galardones, mientras que También la lluvia es candidata a trece. La intermedia, la producción en catalán de Agustí Villaronga, Pa negre, opta a catorce. La cuarta más nominada, novedad por su formato, es la dirigida por el gallego Rodrígo Cortés, Buried, que intentará hacerse con los diez estatuillas a las que ha sido nominada.
Andreu Buenafuente repetirá por segundo año consecutivo como maestro de ceremonias el próximo domingo trece de febrero, aunque esta edición se celebrará en el Teatro Real. La ocasión lo merece, no todos los años se cumplen veinticinco.

Sin duda, acerté de lleno allá por septiembre cuando escribí en este blog, a raíz de los premios conseguidos por Álex de la Iglesia en la Mostra de Venecia, que Balada triste de trompeta era una clara candidata.

Os dejo el listado completo de las candidaturas. ¡Hagan sus apuestas! Yo ya tengo mis favoritos para algunas modalidades, aunque bueno, no depende de un criterio personal, sino del que tenga la Academia.

Goya honorífico

  • Mario Camus

  • Mejor película

  • Balada triste de trompeta

  • Buried

  • Pa negre

  • También la lluvia

  • Mejor dirección

  • Álex de la Iglesia por Balada triste de trompeta

  • Rodrigo Cortés por Buried

  • Agustí Villaronga por Pa negre

  • Iciar Bollaín por También la lluvia

  • Mejor dirección novel

  • David Pinillos por Bon Apetit

  • Emilio Aragón por Pájaros de papel

  • Juana Macías por Planes para mañana

  • Jonás Trueba por Todas las canciones hablan de mí


  • Mejor guión original

  • Álex de la Iglesia por Balada triste de trompeta

  • Chris Sparling por Buried

  • Armando Bó, Nicolás Giacabone y Alejandro González Iñarritu por Biutiful

  • Paul Laverty por También la lluvia


  • Mejor guión adaptado

  • Jordi Cadena por Elisa K

  • Julio Médem por Habitación en Roma

  • Agustí Villaronga por Pa negre

  • Ramón Salazar por 3MSC


  • Mejor interpretación masculina protagonista

  • Antonio de la Torre por Balada triste de trompeta

  • Javier Bardem por Biutiful

  • Ryan Reynolds por Buried

  • Luís Tosar por También la lluvia


  • Mejor interpretación femenina protagonista

  • Elena Anaya por Habitación en Roma

  • Emma Suárez por La mosquitera

  • Belén Rueda por Los ojos de Julia

  • Nora Navas por Pa negre

  • Mejor interpretación masculina de reparto

  • Eduard Fernández por Biutiful

  • Álex Angulo por El gran Vázquez

  • Sergi López por Pa negre

  • Karra Elejalde por También la lluvia

  • Mejor intrepretación femenina de reparto

  • Terele Pávez por Balada triste de trompeta

  • Ana Vagener por Biutiful

  • Pilar López de Ayala por Lope

  • Laia Marull por Pa negre

  • Mejor actor revelación

  • Juan Carlos Aduviri por También la lluvia

  • Francesc Colomer por Pa negre

  • Manuel Camacho por Entrelobos

  • Oriol Villa por Todas las canciones hablan sobre mí

  • Mejor actriz revelación

  • Aura Garrido por Planes para mañana

  • Carolina Bang por Balada triste de trompeta

  • Marina Comas por Pa negre

  • Natasha Yarovenko por Habitación en Roma

  • Mejor película europea

  • El escritor de Roman Polanski

  • El discurso del Rey de Tom Hooper

  • La cinta blanca de Michael Haneke

  • Un profeta de Jacques Audiard

  • Mejor película extranjera de habla hispana

  • Contra corriente de Javier Fuentes-León (Perú)

  • El hombre de al lado de Gastón Duprat y Mariano Cohn (Argentina)

  • El infierno de Luís Estrada (México)

  • La vida de los peces de Matías Bize (Chile)

  • Mejor película documental

  • Bicicleta, cuchara, manzana de Carles Bosch

  • Ciudadano Negrín de Imanol Uribe

  • How much does your building weigh, Mr. Foster? de Norberto López Amada y Carlos Carcas

  • María y yo de Félix Fernández de Castro

  • Mejor montaje

  • Alejandro Lázaro por Balada triste de trompeta

  • Ángel Hernández Zoido por También la lluvia

  • Stephen Mirrione por Biutiful

  • Rodrigo Cortés por Buried


  • Mejor dirección de fotografía

  • Antonio Riestra por Pa negre

  • Eduard Grau por Buried

  • Kiko de la Rica por Balada triste de trompeta

  • Rodrigo Prieto por Biutiful

  • Mejor música original

  • Roque Baños por Balada triste de trompeta

  • Gustavo Santaolalla por Biutiful

  • Víctor Reyes por Buried

  • Alberto Iglesias por También la lluvia

  • Mejor canción original

  • In the lap of the mountain (Garrett Wall Band) por Buried

  • Loving strangers (Russian Red) por Habitación en Roma

  • Que el soneto nos tome por sorpresa (Jorge Drexler) por Lope

  • No se puede vivir con un franco (Emilio Aragón) por Pájaros de papel

  • Mejor dirección artística

  • Ana Alvargonzález por Pa negre

  • Brigitte Broch por Biutiful

  • César Macarrón por Lope

  • Edou Hydallgo por Balada triste de trompeta

  • Mejor diseño de vestuario

  • Mercè Paloma por Pa negre

  • Paco Delgado por Balada triste de trompeta

  • Sonia Grande por También la lluvia

  • Tatiana Hernández por Lope

  • Mejor maquillaje y/o peluquería

  • José Quetglas, Pedro Rodríguez y Nieves Sánchez Torres por Balada triste de trompeta

  • Karmele Soler, Martín Trujillo Macías y Paco Rodríguez por Lope

  • Alma Casal y Satur Merino por Pa negre

  • Karmele Soler y Paco Rodríguez por También la lluvia

  • Mejor sonido

  • Charly Schmukler y Diego Garrido por Balada triste de trompeta

  • Urko Garai, Marc Orts y James Muñoz por Buried

  • Dani Fontrodona, Fernando Novillo y Ricard Casals por Pa negre

  • Emilio Cortés, Nacho Royo-Villanova y Pelayo Gutiérrez por También la lluvia

  • Mejor dirección de producción

  • Yousaf Bokhari por Balada triste de trompeta

  • Edmon Roch Colom y Toni Novella por Lope

  • Aleix Castellón por Pa negre

  • Cristina Zumárraga por También la lluvia

  • Mejores efectos especiales

  • Reyes Abades y Ferrán Piquer por Balada triste de trompeta

  • Gabriel Paré y Àlex Villagrasa por Buried

  • Gustavo Harry Farias y Juanma Nogales por También la lluvia

  • Raúl Romanillos y Marcelo Siqueira por Lope

  • Mejor película de animación

  • Chico y Rita

  • El tesoro del Rey Midas

  • La tropa de trapo en el país donde siempre brilla el sol

  • Las aventuras de Don Quijote

  • Mejor cortometraje de ficción español

  • Adiós papá, adiós mamá

  • El orden de las cosas

  • Una caja de botones

  • Zumo de limón

  • Mejor cortometraje documental español

  • El cine libertario: cuando las películas hacen historia

  • El pabellón alemán

  • Memorias de un cine de provincias

  • Un dios que ya no ampara

  • Mejor cortometraje de animación español

  • Exlibris

  • La bruxa

  • La torre del tiempo

  • Vicenta