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miércoles, 25 de julio de 2018

Agárrame esas secuelas: 'Godzilla II - Rey de los Monstruos'


Segundas partes no son buenas. Frase lapidaria donde las haya que ha llevado a que todo cinéfilo tema encontrarse con una secuela de cualquier entrega cinematográfica en cartelera, pues parece que el ritmo de la misma baja bastante en comparación con su predecesora, que partía de cero, sin nada a qué agarrarse. Secuelas, esos hermanos pequeños que hay que quererlos porque forman parte de la familia, pero quizá no son el hijo favorito de los papis. Incontables son los casos en los que una continuación, un "incorpore aquí título" añadido de un 2 ha sido signo de mal fario.

La máscara 2, Grease 2, Chicas malas 2, Blues Brothers 2000, Men In Black 2, Instinto básico 2 (mátame camión), Regreso al planeta de los simios, Psicosis 2, RoboCop 2, Tiburón 2, Solo en casa 2, Gremlins 2, Zoolander 2, Matrix Reloaded o Isi/Disi 2 (tirando a lo patrio) son algunos de los breves, brevísimos ejemplos, de dicha frase.

No obstante, las excepciones a la regla las hay, y es menester poner una lanza donde se merece por aquellas obras, bien con el mismo equipo de la primera o con cambios diversos, que de verdad quisieron hacer un buen trabajo y persiguieron perfeccionar lo bueno de la primera y dejar un buen sabor de boca al espectador con una segunda. Otro negocio al que no entraré es el económico, pues es bien sabido que en una industria donde Don Dinero manda, a veces el producto se mata y se vende su carne putrefacta porque los compradores, cuales zombies, están enganchados a esa carne rancia.

Pero pongámonos en situación y en el contexto del porqué de esta entrada. Nada más y nada menos que la secuela de algo que se podría haber quedado como algo único, y que como pieza independiente me pareció un trabajo no bueno, pero sí interesante de llevar a la gran pantalla. La recreación, por "enésima vez", de Godzilla, en la ocasión de 2014 por Gareth Edwards fue un trabajo oscuro con buenas intenciones, si bien el recuerdo de la infancia con la película de Roland Emmerich de 1999 lo dejaba en un mal reboot.

Sin meterme a valorarla en fondo, fue conocer estos días el primer tráiler descubierto por Warner Bros. de su secuela, Godzilla II - Rey de los Monstruos, lo que despertó en mí la lapidaria frase tan reconcomida y sabelotoda. ¿Hacía falta? ¿Era necesario? ¿Tendrá interés? Edwards pareció verle las orejas al lobo y se apeó del proyecto, que recoge Michael Dougherty. Un pequeño vistazo al tráiler y se te cae el mundo encima. No sólo por ver a la protagonista de Stranger Things, sino por ver un cúmulo de escenas superpuestas que no llevan a nada, en el que toda ficción parece irse al garete cuando te encuentras a Godzilla como canalizador de los males del mundo, como único ser capaz de poner en orden al resto de monstruos que desestabilizan a la Tierra.

El proceder de dicha secuela sólo responde al ímpetu de Warner Bros., que buscará después de esta segunda entrega, coprotagonizada por Vera Farmiga, Ken Watanabe, Sally Hawkins, Kyle Chandler o Bradley Whitford, unirla con la plataforma de Kong para llevar a un enfrentamiento entre ambos mastodónticos gigantes en la gran pantalla. Algo que se podría evitar, pero ya se sabe.

El vistazo inicial a Godzilla II deja bastante que desear y un eco en el recuerdo de mi infancia a una, curiosamente, secuela, que me parece acertado añadir aquí, pues el tráiler de este rey de los monstruos me ha rememorado a Lugia y a su papel en Pokèmon 2: El poder de Uno. Aquellos fans del mundo de Ash Ketchum y Pikachu sabrán la importancia que tenía el legendario Lugia para poner paz entre tres pájaros egocéntricos como eran Zapdos, Articuno y Moltres, cuyos elementos (trueno, hielo y fuego) desestabilizaban el ecosistema del mundo. Justo como los antagonistas de la película.

martes, 30 de octubre de 2012

Los restos del naufragio


Mientras escribo estas líneas, fuera de mi estudio la lluvia gobierna el panorama que tiñe con un color gris oscuro el cielo de la capital madrileña, a la par que un aire de incertidumbre se despliega en el ambiente, un ambiente que parece tenso para algunos que ven la vida pesar desde su despacho de Ferraz con vistas al Parque de la Montaña. Llueve y llueve, y no parece que el tiempo quiera dar una pequeña tregua. Habrá quién lo agradezca, pero otros acabarán hastiados de tanta agua. Nunca llueve a gustos de todos, diría; algo válido que se asemeja a la situación que vive el secretario general del PSOE, Pérez Rubalcaba, quien observa cómo los viandantes de Madrid corren de un lado a otro de la calle con sus paraguas y cómo el tráfico de una ciudad que no duerme le demuestra el paso del tiempo, tiempo que pasa absorto delante de un cristal con la cabeza gacha jugando a un tres en raya que termina por empatar. Al secretario la suerte le es esquiva hasta en los juegos de toda la vida.

Corren tiempos difíciles en el seno de un partido que, tras una última legislatura para olvidar, empieza a perder el sentido de sus siglas S (por olvidar sus raíces socialistas), O (por traicionar a sus bases obreras) y a hacer aguas con la E (por el baile del sí y el no de un referéndum para Cataluña), quedándole solo la P de partido, que por su bien más le vale guardar la garantía. Con una debacle en Galicia previsible, a pesar de los conxuros a los que se acogieron Rubalcaba y Vázquez, y con un cambio de tornas en Euskadi que deja a Patxi López de capa caída, va siendo hora de la necesitada reflexión interna que se les escapó a la hora de elegir secretario general el pasado año.

No planteo a Rubalcaba como el candidato del PSOE para las elecciones generales del 2015, pues ha agotado los pocos cartuchos que le dejó su antecesor, y nadie tiene más munición que prestarle, pero es que el actual plantel de actores no da para elegir a un candidato capaz de afrontar la situación de crisis económica y social que España atraviesa y que sepa hacer frente a una nefasta gestión del Gobierno con una oposición fuerte, de ataque directo, y menos mimada, descafeinada. ¿Hay algún capitán capaz de llevar el barco a buen puerto?

La particular tempestad que se vive dentro ha abierto varias vías de agua en un PSOE incapaz de reparar sus errores, lo que le llevará a pudrirse cual pecio en el fondo de su desgracia. Para cuando se quiera arreglar ya será demasiado tarde, y no quedarán más que los restos del naufragio. Los distanciamientos entre secretaría y presidencia son un hecho, las disputas entre los varones son algo más que suposiciones y la petición de que rueden cabezas es evidente. ¿Hay algún líder ahí dentro?

Siempre dicen que después de la tormenta vendrá la calma, pero las circunstancias han hecho que se forme una tormenta perfecta que aún puede seguir haciendo mucho daño. Los frentes gallego y vasco fueron la toma de contacto para la prueba de fuego que el secretario general aún debe afrontar, pues el próximo 25 de noviembre Cataluña vivirá un punto de no retorno, al ser evidente una victoria nacionalista en aras a una posible, e indebida dado el discurso de un Mas que vive en los mundos de Yupi, independencia. Lo que planté Pere Navarro será vital para un PSC que “no tira”, como diría Fernández Vara, sino que más bien vaga entre dos tierras: entre la unión y el federalismo y la ruptura con la dirección, discurso que provoca en Madrid jaquecas que ni el paracetamol apacigua.

Les urge bastante buscar las respuestas, pues de nada les valdrá quedar agazapados en sus despachos viendo caer afuera la lluvia. Si no empiezan a mojarse pronto, no harán más que amontonar problemas que tardarán en solucionar en detrimento del cambio. Cambio en el sentido más amplio de la palabra: cambio de líder, cambio generacional y cambio en la oposición. De no producirse, que se alejen de sus cábalas llegar vivos y con opciones para el 2015, pues para antes sus intenciones quedarán en papel mojado, como restos de algo que pudo y no fue al final.

viernes, 22 de junio de 2012

Las horas bajas del cine español


La Eurocopa tiene todas las atenciones estas fechas. España quiere revalidar el título de Austria del 2008 y, cómo no, la gente se reúne en bares, terrazas y en sus casas para ver los partidos. El fútbol, en estos momentos, ha barrido de toda preferencia ir al cine. Ir a ver una película ha dejado de ser algo habitual al menos una vez al mes. Un factor clave en la situación actual del cine está en la subida de los precios de las entradas, lo que a muchos les echaba atrás para entrar en las salas, y más si era para ver cine español.

Estrenos recientes como Blancanieves y la leyenda del cazador, MIB 3, y quizá no tanto como Los vengadores, han sido de lo más destacado en todo lo que llevamos de 2012. ¿El nexo de unión entre ellos? Hollywood. El poder que ejerce las producciones norteamericanas en Europa es más que conocido. Venden bien sus productos, agasajan al espectador con actores reconocidos y les brindan películas con presupuestos fuera del alcance de muchos, lo que les permite hacer uso de grandes efectos especiales. De esto a lo que hace el cine español hay un trecho muy largo; a años luz de gozar con estas ventajas, se mantiene en un segundo o tercer plano.

Saltan dudas y uno se pone a pensar. ¿Hay falta de ideas? ¿de medios? ¿Sabemos vender bien? No será por directores y actores de renombre. Si España ha conquistado Cannes, los César, BAFTA o los Oscar, es capaz de hacer mucho más, pero las circunstancias que se viven no invitan a pensar en positivo, al menos hasta finales de esta década.

Derivada de la crisis económica del país, el cine español vive la suya particular con drásticas consecuencias. Muchas producciones se han visto reducidas y desechas por falta de financiación (el dato que exponía el ICAA era de 199 a 151 largometrajes producidos en 2011). No sólo se reduce, se ve menos. El último ganador del Goya, Enrique Urbizu, avisaba de ello alegando que “si algo constituye a un país es la cultura, y nos estamos jugando el futuro del cine y de la sociedad”. La paradoja de todo esto está en que los ingresos del cine español son el doble en el extranjero (la FAPAE expone 93 millones de euros en España y más de 185 fuera).

Nuevamente, Urbizu expresaba su malestar diciendo que “exportamos talento y nos quieren más fuera que dentro”. Decía el dicho que “nadie es profeta en su tierra”, y con el cine español tenemos un claro ejemplo. Producciones como Biutiful (González Iñarritu), Midnight in Paris (Woodie Allen) o La piel que habito (Pedro Almodóvar) han sido de las más distribuidas en América. Además de estar nominadas en premios importantes, en taquilla han logrado éxitos en Estados Unidos, México o Argentina, donde el cine español tiene sus seguidores.

El análisis del problema de la taquilla española lo han de llevar a cabo varias partes. Tanto productoras, como distribuidoras, pasando por la Academia de Cine, el ICAA y el propio Ministerio de Cultura, en horas bajas desde hace lo suyo. No se trata de evitar una ‘fuga de cerebros’ de la industria cinematográfica, sino de reflexionar para corregir el rumbo actual y llegar a buen puerto. Hago hincapié en Torrente 4. Ignorada por la Academia, Santiago Segura presentó un producto solvente en pantalla, récord absoluto del cine español en 2011, muy lejos de ser alcanzada, salvo nueva réplica del madrileño. Siendo un producto más que vendible, es un ejemplo para acercar al espectador al cine patrio.

El ex presidente de la Academia, Álex de la Iglesia, en su último discurso como presidente de la misma, en la gala de los Goya, advirtió del reto del cine español, del “innovarse o morir”. Cierto que la existencia de la piratería no invita a confiarse, cierto que el fantasma de la Ley Sinde vaga por doquier, pero ello no es motivo para aunar fuerzas e intentar reflotar un cine que ha dado joyas desde Viridiana hasta Mar adentro, pasando por Todo sobre mi madre y compañía. El país que ha cultivado el cine de Buñuel, Camus, Almodóvar, Amenábar o Medem, entre otros, se merece no caer en un pozo sin fondo. Con la llegada del verano, será lógico que la gente retorne a las salas.

El cine español calienta motores para este nuevo período con la primera que se estrena: Tengo ganas de ti, secuela de 3MSC, basada en los best seller de Federico Moccia. Es más que predecible que la cinta protagonizada por Mario Casas y Clara Lago tenga todas las papeletas para ser el éxito español más rentable del año, quién sabe si superando a su predecesora, como hizo en 2010. Quizá su éxito dé respiro a una industria fatigada, aquejada de una depresión crónica y angustiada por verse en una carrera abrupta sin mucho público que le anime a seguir.

Todo sea dicho, y no quiero terminar sin antes comentarlo. Me da grima pensar que tengamos que apoyarnos en este tipo de películas para salvar la cartelera española, pero gracias a las quinceañeras "moccianas", quizá tenemos una alegría en ingresos.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Con la reforma laboral, camino a la perdición

El Gobierno de Mariano Rajoy afrontará la jornada de mañana con la seguridad de que la huelga convocada por los sindicatos caerá en saco roto. El Ejecutivo se posiciona en contra al considerar que su reforma laboral, principal causa para llevar a cabo esta huelga, no es tan mala como asegura los sindicatos. Insiste en que, aunque dolorosa para ciertos sectores, el fin justificará los medios, terminando por beneficiar a la sociedad, desarrollando así nuevos puestos de empleo.

Pero algo pasa por alto Rajoy, y es que ha conseguido que en menos de cien días de mandato, el pueblo le declare una guerra abierta a su reforma laboral, por la que mañana empezará a forjarse el rechazo colectivo. La oposición le ha hecho ver que no irá a ninguna parte con ello, y aunque Moncloa haga caso omiso, no se ha de ceder en el intento y hay que insistir para que abra bien los ojos y contemple la realidad: la de un pueblo engañado por unos políticos que le prometían la salida a la crisis.

Los defensores de la reforma aseguran que permitirá dar trabajo a quienes no tienen. ¿Alguien puede creerse estas mentiras cuando se sigue destruyendo empleo? Hasta los expertos económicos rechazan tales cábalas. No lo anunciaron en su proyecto electoral, y si continúa, las empresas verán cómo el poder les da vía libre para promover el despido barato, recortando los derechos del trabajador. El presidente puede firmar su sentencia de muerte política, y en menos de un año de gobierno.

La Constitución nos avala en su artículo 28, y al igual que en 1988, en el que el pueblo dio un ejemplo de unidad en la huelga del 14 de diciembre, mañana hemos de demostrar al Gobierno, a Europa y a los mercados, que no estamos dispuestos a renunciar a nuestros derechos. Hay que perseverar y no tolerar esto, porque si lo hacemos nuestros hijos serán los siguientes.

lunes, 21 de noviembre de 2011

De Zapatero a Rajoy


JON BURGOA | Madrid
A buen entendedor, pocas palabras bastan. Creo que con esta frase, este estudiante de Periodismo resume la jornada electoral de la que fue testigo ayer, 20 de noviembre.
Esta mañana, esa frase nos servía a muchos. Cruces de miradas sabiendo el resultado de la pasada noche y lo que ello supondrá a partir de ahora durante cuatro años. Se piensa y se reflexiona por dentro, cada uno con su versión de los hechos y con su historia particular. Pero todos a sabiendas de que España ha sido unánime. Quiere el cambio.
Mucha gente se queda con el titular de la jornada. EL PAÍS: "La crisis da todo el poder a Rajoy"; EL MUNDO: "El mandato del cambio"; ABC: "Triunfo histórico" o LA RAZÓN: "Confianza absoluta" entre otros.
Todas las portadas coinciden. Hablemos del Partido Popular. Más que cinco minutos de gloria, tiene todos los quioscos esta mañana. Mariano Rajoy consigue su mayoría absoluta con 186 diputados, batiendo récords de los populares desde su creación y dejando atrás a Manuel Fraga y José María Aznar en cifras.

¿Pero cuál ha sido el devenir socialista? He visto consternación y lágrimas de impotencia, aun a sabiendas de lo que iban a tener. Esa sensación que sabes que algo sale mal pero hasta el momento en que se confirma, te aferras a un hilillo, hipotético, de esperanza.
110 diputados. Si pensaba que la mala gestión de la anterior legislatura auguraba malos resultados, desde luego no eran tan malos en mis cábalas. 110 diputados; 59 menos que en el 2008. Por debajo del mínimo que supuso los 125 de Joaquín Almunia. Peor que los 118 de 1977 con Felipe González. Cabe recordar que en ese momento, España estaba saliendo de un proceso de transformación propia que le iba a llevar por cambiar todo su modelo político, de dictadura a monarquía, consolidando la democracia. Eran otros tiempos, y la crisis que nos azota no entraba en los planes de ninguno de esa época.

Vi el discurso de Alfredo Pérez Rubalcaba anoche en la sede de Ferraz. Más que tristeza por no conseguir buenos resultados, creo que no se nos pasó pensar siquiera en victoria, era una imagen que daba pie a pensar en el ciclón que va a ser el partido a partir de hoy. Traicionadas las bases, pisados los principios que muchos defendieron y por los que sufrieron, con unas formas de gestión para nada asequibles a un modelo ideológico propio y con unos políticos pésimos, toca -casi como una imploración generalizada- plantearse el cambio de rumbo. Dije el pasado viernes que es necesario, fueran los que fueran los resultados, una reflexión profunda mediante congreso para poner la nueva dirección. Esta mañana, el presidente en funciones del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luís Rodríguez Zapatero, anunciaba que se producirá en febrero. Casi tres meses en los que las dudas van a estar sobrevolando a los candidatos. Él, hasta que se produzca, seguirá en la dirección. Sigue en el aire qué pasará con Rubalcaba y con su rival interina, Carme Chacón. ¿Se repetirá el numerito del mes de abril?

Pero volviendo a lo que fue la jornada, ya que esto son hechos futuros, no se produjeron grandes cambios. Todo con normalidad, hasta incluso las papeletas nulas con lonchas de chorizo o caras de "trollface", ya recurridas en las municipales de mayo. Iba a votar y la estampa era la típica de un domingo. Y recalco. En los diez minutos que estuve en mi colegio electoral, puedo asegurar que, salvo los que estaban en algunas mesas, era el único menor de treinta años. El resto, señores mayores con sus respectivas esposas, muchos de los cuales, pregunté, salían de misa o se disponían a ir seguidamente.

Sigo defendiendo, quizá reivindicativo pero tranquilo conmigo mismo, que ir a votar fue lo mejor que pudimos hacer los españoles ayer. Aunque doce años después se repite la misma cantinela.

Por la tarde empezaban a salir los primeros sondeos. Un periodista en la sede de Génova cazó a Ana Mato y Miguel Ángel Cañete sonriendo viendo una hoja con dos cifras: "117" y "185". Resultados provisionales que iban sacando paulatinamente. En Ferraz contaban con cifras cercanas. Se acercaban las diez y ya mandaban avisos pidiendo a redacción acercar más fotógrafos y redactores a los alrededores de la calle Génova número 13. La congregación de gente iba en aumento, augurando una noche de celebración de la "marea azul".

Dicho y hecho. En Ferraz, como el que dice, cuatro gatos; en Génova, ciento y la madre. Un DJ que además de poner el Waka Waka de Shakira, se esmeró poniendo Paquito el chocolatero o Viva España de Manolo Escobar. Todo ello, con la comparsa de decenas de banderas españolas, castellanas y la azul del partido. El colofón final se vivía en el balcón de la sede. Mariano Rajoy acompañado por su mujer, Elvira; por Ana Mato, Dolores de Cospedal, Soraya Saénz de Santamaría, Esperanza Aguirre, Esteban González Pons, Pío García Escudero y Alberto Ruíz Gallardón. Posiblemente, ahí había dos futuros ministros acompañados del presidente.

"Un bote, dos botes, socialista el que no bote" o "Rubalcaba, el chollo se te acaba" eran algunas de las frases que sonaron en Génova. No le dí mucha importancia. Es lo típico, al igual que en el 2008 en Ferraz. El efecto contrario. La novedad, una pancarta en la que se podía ver "Ni con 16 ni con 18. Aborto abolición".

"Mañana por la mañana estaré aquí trabajando" fueron las palabras de Mariano Rajoy, emocionado en el balcón. Ante los periodistas, se presentó contento. Prometiendo ser el presidente de todos los españoles -tiene por delante una misión cruda- asegura que "no habrá para mí otros enemigos que el paro, el déficit, la deuda excesiva, el estancamiento económico y todo aquello que mantiene a nuestro país en estas críticas circunstancias". "No habrá milagros, no los prometí" fue otra de las frases que dijo, y es que el nuevo ejecutivo tiene ante sí una misión complicada que ha de pasar.

Nos esperan cuatro años de populares, tras ocho de etiqueta socialista. ¿Cómo nos va a ir? Es algo que sinceramente me acongoja pensar. Obviamente, si el ejecutivo consigue cumplir con lo estimado y terminamos por pasar este bache, será bueno para ellos. Aumentará su potencial y tendrá mejores críticas. Pero no dependerá sólo de nosotros. Sarkozy y Merkel nos estarán preguntando constantemente.

En cuanto al PSOE. Repito. Catarsis. Esa es la palabra. Cambio, compromiso, renovación y espíritu de lucha. Sólo así veo capaz de afrontar la nueva situación. Es sabido por todos que se tardará muchos años en volver a ganarse el favor de los españoles, pero saben que para conseguirlo han de iniciarlo ya. Rubalcaba no creo que aguante demasiado. Si se le da una segunda oportunidad, le esperan cuatro años de agónica oposición mentándose en quien le puso ahí, sabedor de que la mala gestión de su predecesor y las cifras del paro han empujado una cantidad abrupta de sus votos -cuatro millones menos- a otros partidos. Izquierda Unida y Unión, Progreso y Democracia han sido los más beneficiados de ese reparto, excluyendo al Partido Popular, que tiene la mayoría absoluta. Izquierda Unida quintuplica sus escaños (11), sus mejores resulta desde 1996 con Julio Anguita. Tendría que ser un aviso para el PSOE, pues son muchos los desencantados del socialismo que han delegado en IU. Y lo sé por cercanos a mi persona. No se quiso dar la confianza a Rubalcaba por el desvío que estaba tomando la situación.

De los recortes aún no sabemos el 100%, aunque sabemos que habrá. ¿Cuál será el primero en caer? ¿Sanidad? ¿Educación? ¿Desempleo? Aseguró no tocar pensiones, pero todo puede darse. ¿Ley de dependencia? ¿Abolición de la Ley del Aborto? ¿Prohibición de los matrimonios homosexuales? ¿Prohibir que adopten? De esto, un par; y todavía nos quedan cuatro años para acordarnos de aquel 20-N y reflexionar largo y tendido. De ello entiendo que este aviso de recortes es como un iceberg, sólo nos ha mostrado la parte superior. Y lo peor está debajo, oculto de la vista de la mayoría.

Esta legislatura va a ser la más variopinta. Hasta trece grupos representados. Con respecto al tema de Amaiur me reservo mi opinión, obviamente no incluida en ningún post. Pero la medida de que Rajoy no vaya a hablar con este grupo parlamentario -tiene 7 diputados- me parece una negligencia. No me gustaría pensar que vayamos a acabar de esta manera. Espero que el nuevo Gobierno cumpla con sus objetivos de crear empleo, acabar con la crisis y bajar el déficit. Al fin y al cabo, más de diez millones de españoles les han votado. Aunque me costará tiempo ver a Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. A mí y a todos aquellos que decidimos no votar su candidatura.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Bajando el telón, por el momento


JON BURGOA | Madrid
Quedan menos de 48 horas para que los colegios electorales cierren, después de una jornada que se prevé agotadora, a la par que emocionante. En el camino, detrás nuestra, dejamos dos semanas de intensa, devastadora y, por qué no, cansada, campaña electoral, que ha brindado especial protagonismo a aquellos con más posibilidades de representarnos durante los próximos cuatro años. Mañana es jornada de reflexión, algo que poco va a ayudar, pues son muchos los que ya lo tienen decidido, antes incluso de que comenzara la campaña electoral. Alternativa o continuidad, me llegaron a decir. Todo ello, sumado con un único -y triste, todo hay que decirlo- debate televisivo. Parece que el dar turno a la réplica con un segundo o ampliarlo a tres o cuatro bandas no interesó.

Hoy, mientras escribo estas líneas, los partidos políticos ya están ultimando sus últimos actos de cierre de campaña electoral. Pedir el voto y aunar esfuerzos, todo ello con el ataque al enemigo, cómo no. Veo a un Rubalcaba más tranquilo y convencido de sí mismo, más aún después de leer su entrevista en EL PAÍS. Aunque es conocedor, y no lo niega, de las encuestas que no le dan como vencedor, ni queriendo, de las elecciones. Y es que la gestión que deja José Luís Rodríguez Zapatero, desaparecido durante la campaña, le va a pasar factura a los socialistas. No va a ser algo temporal, al menos es lo que pienso. Esto va a dejar noqueado al PSOE, quien tendrá que debatir seriamente con las bases del partido para ver a dónde quieren ir.

Tengo en mente el Congreso de Suresnes, punto de incisión del partido, que sirvió para preparar al socialismo en los últimos compases del régimen franquista. Algo así, en mi mente, es lo que veo que necesitan. Volver a recuperar el apoyo de los ciudadanos; todos los defraudados, y con razón, que no van a volver a confiar en estos comicios en Rubalcaba y compañía, y cuyo voto irá o a la opción que muchos barajan, coherente en principio, que sería invertirlo en Izquierda Unida o, por otra parte, la que no quieren ver y todos temen, que caiga en saco roto concediéndose al Partido Popular. "Nosotros no tenemos la culpa de esta traición, son los del partido los que nos han traicionado".

Es una fría y lluviosa jornada en Madrid, y los partidos terminan aquí sus campañas. El PSOE prepara en Fuenlabrada, concretamente en el pabellón Fernando Martín, el acto final con el que cerrarán la campaña electoral más complicada de su historia democrática. Alfredo Pérez Rubalcaba viene de librar una de las batallas electorales más duras, y de pedir el voto y la confianza junto al presidente de los socialistas, Manuel Chaves, y el presidente de la Junta de Andalucía José Antonio Griñán en la ciudad gaditana de Jérez de la Frontera, por cuya provincia es diputado. Sobre las 22:40 dará lugar el último mitin, donde estará acompañado por el alcalde de Fuenlabrada, Manuel Robles, así como por su número dos y coordinadora de la campaña electoral, Elena Valenciano y Tomás Gómez, secretario general de los socialistas madrileños.

El Partido Popular viene envalentonado, aupado por las encuestas que le dan como ganador por mayoría absoluta. Ninguna encuesta es fiable al cien por cien, pero todas auguran un aumento considerable del número de escaños, rebasando la mayoría absoluta (176 diputados), situándose con 185/195 diputados, superando el máximo obtenido por José María Aznar en su segundo mandato en el año 2000, con 183 diputados. En las mismas elecciones está el mínimo socialista, que contaba en aquel momento con Joaquín Almunia, que tuvo 125 escaños. Habría que retroceder hasta las elecciones generales de 1977 (118) o 1979 (121) para ver los mínimos históricos con Felipe González. Cifras que suenan a las que podría conseguir el PSOE en las presentes elecciones.

Mariano Rajoy afronta su último episodio de la campaña electoral arropado por los suyos en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. El candidato popular estará acompañado por Esperanza Aguirre, presidente de la C.A. de Madrid, y por Alberto Ruíz Gallardón, alcalde de la ciudad; así como numerosos afiliados, simpatizantes y diversas autoridades municipales, regionales y nacionales del Partido Popular y de las Nuevas Generaciones. Entre otros, Ana Mato, María Dolores de Cospedal, José María Aznar o Soraya Sáenz de Santamaría, quien aparece en escena tras dar a luz a su primer hijo.

La entrevista concedida al director de EL PAÍS, Javier Moreno, publicada ayer jueves, ha dado que hablar. Básicamente, porque es a última hora cuando todo se hace deprisa y las palabras se entienden menos. Nos encontramos con una serie de avisos que no dio en su debate con Rubalcaba. Prometió no hacer recortes en los derechos básicos. Pero pasan las horas, pasan los días y nos encontramos conque de todo ello, sólo promete salvaguardar las pensiones. ¿Dónde pueden quedar la educación y la sanidad pública? Es el temor que muchos ven en dar la confianza a los populares. La última palabra la tienen ellos, y cuando se sepa, se descubrirá de dónde hay que cortar el hilo. Ejemplo de ello puede ser la ley de dependencia, que si se lleva a cabo el guión previsto, no saldrá nada beneficiada en todo esto. Con respecto a dos temas "espinosos" en el feudo de Génova, no quieren opinar de momento: matrimonio homosexual y aborto.

Por su parte, Izquierda Unida cierra su campaña partiendo como cuarta fuerza dominante -tras CiU- en intención de voto, según el baremo de diversas encuestas. El Palacio de Cristal de Arganzuela es el lugar elegido por Cayo Lara para pedir el voto útil y concluir el último acto en estas elecciones generales, secundado por Gregorio Gordo, portavoz de IU en la Asamblea de Madrid, y Ascensión de las Heras, número dos del partido por Madrid.

Por último, Unión, Progreso y Democracia (UPyD) hará lo mismo en el Salón de Columnas del Círculo de Bellas Artes de Madrid (c/ Alcalá 42). Dicho acto estará liderado por la candidata del partido, Rosa Díez, acompañada por su portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, David Ortega.

Con todo ello acaba este día, viernes 18 de noviembre del 2011. Mañana, jornada de reflexión y pasado, elecciones. Ese día estaremos convocados a las urnas millones y millones de españoles para ejercer nuestro derecho al voto. Por el momento, esta función baja el telón, descansando para su próxima función, prevista para este domingo sobre las 22 horas, posiblemente con actores diferentes.

martes, 11 de enero de 2011

XXV edición de los Premios Goya

JON BURGOA | Madrid
Como ya es costumbre dentro del panorama cultural desde 1987, se celebra a comienzos de año la gala de entrega de los Premios Goya, nombre común por el que conocemos a los Premios Anuales de la Academia, que entrega la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.

Desde hace unos años, la producción cinematográfica que se realiza en nuestro país está mejorando. Los resultados están a la vista: El orfanato, Celda 211 o Camino, son tres ejemplos de algunas películas que han superado las espectativas y los prejuicios del cine patrio.

Este año resultará especial. Por una parte, se cumple un cuarto de siglo de la gala, y por otro, se enfrentarán por la afamada estatuilla dos pesos pesados de la Academia: el presidente, Álex de la Iglesia, y la vicepresidenta, Icíar Bollaín.
El primero con Balada triste de trompeta opta como máxima candidata a quince galardones, mientras que También la lluvia es candidata a trece. La intermedia, la producción en catalán de Agustí Villaronga, Pa negre, opta a catorce. La cuarta más nominada, novedad por su formato, es la dirigida por el gallego Rodrígo Cortés, Buried, que intentará hacerse con los diez estatuillas a las que ha sido nominada.
Andreu Buenafuente repetirá por segundo año consecutivo como maestro de ceremonias el próximo domingo trece de febrero, aunque esta edición se celebrará en el Teatro Real. La ocasión lo merece, no todos los años se cumplen veinticinco.

Sin duda, acerté de lleno allá por septiembre cuando escribí en este blog, a raíz de los premios conseguidos por Álex de la Iglesia en la Mostra de Venecia, que Balada triste de trompeta era una clara candidata.

Os dejo el listado completo de las candidaturas. ¡Hagan sus apuestas! Yo ya tengo mis favoritos para algunas modalidades, aunque bueno, no depende de un criterio personal, sino del que tenga la Academia.

Goya honorífico

  • Mario Camus

  • Mejor película

  • Balada triste de trompeta

  • Buried

  • Pa negre

  • También la lluvia

  • Mejor dirección

  • Álex de la Iglesia por Balada triste de trompeta

  • Rodrigo Cortés por Buried

  • Agustí Villaronga por Pa negre

  • Iciar Bollaín por También la lluvia

  • Mejor dirección novel

  • David Pinillos por Bon Apetit

  • Emilio Aragón por Pájaros de papel

  • Juana Macías por Planes para mañana

  • Jonás Trueba por Todas las canciones hablan de mí


  • Mejor guión original

  • Álex de la Iglesia por Balada triste de trompeta

  • Chris Sparling por Buried

  • Armando Bó, Nicolás Giacabone y Alejandro González Iñarritu por Biutiful

  • Paul Laverty por También la lluvia


  • Mejor guión adaptado

  • Jordi Cadena por Elisa K

  • Julio Médem por Habitación en Roma

  • Agustí Villaronga por Pa negre

  • Ramón Salazar por 3MSC


  • Mejor interpretación masculina protagonista

  • Antonio de la Torre por Balada triste de trompeta

  • Javier Bardem por Biutiful

  • Ryan Reynolds por Buried

  • Luís Tosar por También la lluvia


  • Mejor interpretación femenina protagonista

  • Elena Anaya por Habitación en Roma

  • Emma Suárez por La mosquitera

  • Belén Rueda por Los ojos de Julia

  • Nora Navas por Pa negre

  • Mejor interpretación masculina de reparto

  • Eduard Fernández por Biutiful

  • Álex Angulo por El gran Vázquez

  • Sergi López por Pa negre

  • Karra Elejalde por También la lluvia

  • Mejor intrepretación femenina de reparto

  • Terele Pávez por Balada triste de trompeta

  • Ana Vagener por Biutiful

  • Pilar López de Ayala por Lope

  • Laia Marull por Pa negre

  • Mejor actor revelación

  • Juan Carlos Aduviri por También la lluvia

  • Francesc Colomer por Pa negre

  • Manuel Camacho por Entrelobos

  • Oriol Villa por Todas las canciones hablan sobre mí

  • Mejor actriz revelación

  • Aura Garrido por Planes para mañana

  • Carolina Bang por Balada triste de trompeta

  • Marina Comas por Pa negre

  • Natasha Yarovenko por Habitación en Roma

  • Mejor película europea

  • El escritor de Roman Polanski

  • El discurso del Rey de Tom Hooper

  • La cinta blanca de Michael Haneke

  • Un profeta de Jacques Audiard

  • Mejor película extranjera de habla hispana

  • Contra corriente de Javier Fuentes-León (Perú)

  • El hombre de al lado de Gastón Duprat y Mariano Cohn (Argentina)

  • El infierno de Luís Estrada (México)

  • La vida de los peces de Matías Bize (Chile)

  • Mejor película documental

  • Bicicleta, cuchara, manzana de Carles Bosch

  • Ciudadano Negrín de Imanol Uribe

  • How much does your building weigh, Mr. Foster? de Norberto López Amada y Carlos Carcas

  • María y yo de Félix Fernández de Castro

  • Mejor montaje

  • Alejandro Lázaro por Balada triste de trompeta

  • Ángel Hernández Zoido por También la lluvia

  • Stephen Mirrione por Biutiful

  • Rodrigo Cortés por Buried


  • Mejor dirección de fotografía

  • Antonio Riestra por Pa negre

  • Eduard Grau por Buried

  • Kiko de la Rica por Balada triste de trompeta

  • Rodrigo Prieto por Biutiful

  • Mejor música original

  • Roque Baños por Balada triste de trompeta

  • Gustavo Santaolalla por Biutiful

  • Víctor Reyes por Buried

  • Alberto Iglesias por También la lluvia

  • Mejor canción original

  • In the lap of the mountain (Garrett Wall Band) por Buried

  • Loving strangers (Russian Red) por Habitación en Roma

  • Que el soneto nos tome por sorpresa (Jorge Drexler) por Lope

  • No se puede vivir con un franco (Emilio Aragón) por Pájaros de papel

  • Mejor dirección artística

  • Ana Alvargonzález por Pa negre

  • Brigitte Broch por Biutiful

  • César Macarrón por Lope

  • Edou Hydallgo por Balada triste de trompeta

  • Mejor diseño de vestuario

  • Mercè Paloma por Pa negre

  • Paco Delgado por Balada triste de trompeta

  • Sonia Grande por También la lluvia

  • Tatiana Hernández por Lope

  • Mejor maquillaje y/o peluquería

  • José Quetglas, Pedro Rodríguez y Nieves Sánchez Torres por Balada triste de trompeta

  • Karmele Soler, Martín Trujillo Macías y Paco Rodríguez por Lope

  • Alma Casal y Satur Merino por Pa negre

  • Karmele Soler y Paco Rodríguez por También la lluvia

  • Mejor sonido

  • Charly Schmukler y Diego Garrido por Balada triste de trompeta

  • Urko Garai, Marc Orts y James Muñoz por Buried

  • Dani Fontrodona, Fernando Novillo y Ricard Casals por Pa negre

  • Emilio Cortés, Nacho Royo-Villanova y Pelayo Gutiérrez por También la lluvia

  • Mejor dirección de producción

  • Yousaf Bokhari por Balada triste de trompeta

  • Edmon Roch Colom y Toni Novella por Lope

  • Aleix Castellón por Pa negre

  • Cristina Zumárraga por También la lluvia

  • Mejores efectos especiales

  • Reyes Abades y Ferrán Piquer por Balada triste de trompeta

  • Gabriel Paré y Àlex Villagrasa por Buried

  • Gustavo Harry Farias y Juanma Nogales por También la lluvia

  • Raúl Romanillos y Marcelo Siqueira por Lope

  • Mejor película de animación

  • Chico y Rita

  • El tesoro del Rey Midas

  • La tropa de trapo en el país donde siempre brilla el sol

  • Las aventuras de Don Quijote

  • Mejor cortometraje de ficción español

  • Adiós papá, adiós mamá

  • El orden de las cosas

  • Una caja de botones

  • Zumo de limón

  • Mejor cortometraje documental español

  • El cine libertario: cuando las películas hacen historia

  • El pabellón alemán

  • Memorias de un cine de provincias

  • Un dios que ya no ampara

  • Mejor cortometraje de animación español

  • Exlibris

  • La bruxa

  • La torre del tiempo

  • Vicenta
  • domingo, 24 de octubre de 2010

    El añoro que me dejó la chica de ayer


    Pocas canciones marcaron época. Pocas canciones calaron tan hondo con frases tan simples y bellas. Nacha Pop, y en especial Antonio Vega, fueron partícipes de esta canción de los años 80, La chica de ayer.
    Sin duda, una canción querida por todos, que les recuerda su juventud, aquella época de incertidumbre en la que España se sumergió de cabeza tras la Dictadura.
    Somos muchos los que nacimos después de que se compusiera. Es más, somos de la década posterior a su lanzamiento.
    Yo la tengo como una de las mejores canciones escritas en castellano y un icono de la Edad de Oro del pop en España.
    Es una canción con la que sonríes, sueñas, suspiras, recuerdas y te enamoras. Tiene todos los ingredientes. Muchas veces la he tarareado, la he versionado con la guitarra y me he lucido en la calle al son de la canción. Sin duda, es el reflejo romántico de una década y de una generación.
    Lo que molesta, sinceramente, es que haya una generación entera que no conozca esta canción, ni al grupo, ni siquiera que signficó la Movida para la cultura de nuestro país. Donde el reggaeton y demás inventos han cuajado, del resto se han olvidado. No hay que dejar que pase éso. Sería una pérdida que todos lamentaríamos.
    Muchas gracias Antonio por dejarnos esta perla, entre las tantas que nos dejaste. La guardaremos como un bien preciado.

    sábado, 11 de septiembre de 2010

    9 años de aquel 11 de septiembre


    Aún recuerdo esa día. Aunque hayan pasado ya nueve años, sigue siendo una fecha de luto y recuerdo por las víctimas de uno de los atentados más sanguinarios perpetrados en el siglo XXI.
    Este tipo de acontecimientos, con el paso de los años, queda grabado en el subconsciente de las personas, y podemos recordarlo con: "¿Dónde estabas cuando ocurrió el atentado del 11-S?".
    Yo podría dar la mía. Fue un martes cualquiera, sin novedades. Al día siguiente empezaba el colegio y ya preparaba la mochila para arrancar con el nuevo curso, aunque esa tarde hacía la última escapada de las vacaciones, ya que tenía que ir al médico. Suena poco a escapada, pero ir a Madrid me encantaba de pequeño, fuera por el médico o por ir a visitar algo.
    A eso de las dos, como hacíamos en aquella época del año, nos disponíamos a comer en la terraza mi hermano y yo. Yo contaba con apenas nueve años, él tenía cuatro años. Y en televisión, concretamente en Antena 3, echaban otro episodio de Los Simpson. Como dije antes, no pasaba nada. Calor y poco más.
    Pero eran apenas las tres menos cuarto, cuando dejaron de emitir la serie para dar paso a las Noticias de la tarde, aquella sintonía que ya ha cambiado, aún la recuerdo en mi cabeza. Las presentaba Matías Prats, cuando tenía que dar las noticias de las tres. Y me acuerdo que dijo que, al parecer, había chocado una avioneta contra una de las torres del World Trade Center. Conectaban en directo con el corresponsal de la cadena en EE UU, Ricardo Ortega, que fue asesinado, años más tarde, mientras cubría una manifestación de opositories a Jean Betrand Aristide en Puerto Príncipe, capital de Haití.
    Dejamos todo lo que estabamos haciendo en aquel momento yo, mi hermano y mi madre, y nos pusimos en el comedor. Cada uno con sus preocupaciones, pero fijos en el televisor. Recuerdo que mantuve mucho tiempo el puño apretado en la barbilla, hábito que no me ha abandonado desde entonces, mientras veía aquello. Ninguno sabía realmente que aquello se trataba de un atentado de gran escala, sólo que una avioneta se había chocado y ya está.
    Al poco rato, hablaba de nuevo Ricardo para avisar a plató de que un segundo avión -ya no uso el término avioneta- había impactado contra la otra torre, y en la cámara se vio una gran bola de fuego que subía, convirtiéndose el plano en un pasaje del Infierno de Dante.
    Sin palabras. Ni un murmullo se oyó en unos cuantos minutos. Nade de nada, hasta que soltamos un: "Dios mío". Las manos a la cabeza, resoplos, negaciones con la cabeza y repitiendo: "Dios mío, ésto no puede estar pasando de verdad". Costaba hacerse a la idea de lo que realmente estaba pasando en Nueva York.
    Las Torres Gemelas, baluarte e icono del que fue el World Trade Center, fueron construidas en 1968, siguiendo el diseño del arquitecto Minoru Yamasaki. En 1993, las torres fueron víctimas de un atentado terrorista con un coche bomba, cuya autoría final recayó sobre Al-Qaeda. Ocho años después, volvieron a aparecer en el mismo sitio.
    Llegaban noticias dispares, que oíamos con escepticismo. Aviones que decían haber sido secuestrados, que no eran sólo las Torres Gemelas, sino también el centro neurálgico de Washington, en el que estaban la Casa Blanca, el Capitolio y el Pentágono.
    Más tarde, confirmaban ésto último, que el Pentágono fue víctima de un atentado.
    No se puede olvidar tampoco el diálogo que mantuvieron Matías Prats y Ricardo Ortega cuando hacían la conexión en directo. Las imágenes decían todo. Al igual que TVE, cuando Ana Blanco también informaba de aquello.
    Yo apuntaba como un loco en folios todos los datos que decían en los telediarios. A veces hacía zapping en otras cadenas para ver si daban otra imagen del atentado. Ahora me acuerdo de cómo apuntaba todos aquellos datos, llegué a llenar más de tres folios, Ya el número exacto no puedo asegurarlo. Pero sé que ahí empezó mi afán por el periodismo. Devoré todos los periódicos de información general en los días siguientes para saber más de aquel atentado.
    Me separaban de Nueva York miles de kilómetros, pero lo tenía tan cerca a la vez que me impactaba enormemente.
    Vimos caer las dos torres. Un sudor frío nos invadió. Sabíamos que allí tenían que haber muerto centenares y centenares de personas, sepultados por toneladas y toneladas de hormigón y hierro.
    Tuve que irme de casa rápidamente, porque teníamos que ir al médico a Madrid. En Norte, la esplanada que está en Príncipe Pío, cogimos un taxi, y me acuerdo que el taxista sintonizó la radio y empezó a comentarnos novedades del atentado. Íbamos hacia el hospital y recuerdo que dijo: "esto no es un simple atentado, esto es un atentado muy bien organizado". Podía ser la antesala de una hipotética Tercera Guerra Mundial.
    En esto último más bien nos equivocamos, pero bien es verdad que la administración de George W. Bush respondió con dureza a las acciones del 11 de septiembre del 2001, iniciando bombardeos sobre Afganistán para buscar a Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda, la organización terrorista autora del atentado. La Guerra de Afganistán, cuyos objetivos principales son el derrocamiento del régimen talibán y acabar con los campamentos de Al Qaeda, sigue aún vigente.
    En total, fueron cuatro los aviones secuestrados el 11-S. Los vuelos 11 de American Airlines y 175 de United Airlines, que chocaron contra las Torres Gemelas. El vuelo 77 de America Airlines, que cayó en el Pentágono, y el vuelo 93 de United Airlines, que colisionó en un campo cercano a Shanksville, en Pensilvania, y que se hizo más famoso aún por la película United 93, que recrea los últimos minutos de los pasajeros de ese vuelo, que hicieron frente a los secuestradores e intentaron tomar los mandos del avión, antes de que éste se estrellara.
    Aquel 11 de septiembre, murieron 3.017 personas, incluyendo los terroristas. Así como más de 6.000 heridos. Un atentado de grandes magnitudes sin duda, cuyo recuerdo sigue aún en nuestras mentes, y que cada año se homenajea.
    En la actualidad, el solar dejado por las Torres Gemelas está envuelto en polémica, porque a pocas manzanas del lugar, se pretende construir una mezquita, cosa que ha enfurecido bastante a diversos sectores de la sociedad estadounidense, llegando a amenazar con la quema de diversos coranes, afirmación dicha por Terry Jones, pastor evangelista. Cada cual tiene su propia opinión. Yo soy de la opinión que construir una mezquita cerca del lugar del atentado es provocador y conllevará más polémica y odio hacia la población musulmana.
    Para terminar esta entrada de blog, que recuerda cómo viví aquel día, quisiera rogar porque nunca más ocurra algo de este horror tan difícil de olvidar. Os dejo el vídeo que comenté de Matías Prats y Ricardo Ortega. El primer telediario que puse para ver qué pasaba en Nueva York aquel fatídico martes 11.

    domingo, 5 de septiembre de 2010

    ETA y el 'alto el fuego' escéptico


    ETA vuelve a dar la nota. Septiembre del 2010. Una fecha que marcarán de nuevo los futuros archivos sobre el terrorismo en España como la fecha en que la banda terrorista inició un nuevo alto el fuego, de carácter desconocido, pues no se dice si será temporal o permanente. Tampoco mencionan el acuerdo llevado a cabo por Eusko Alkartasuna (EA) y antiguos miembros de la ilegalizada Batasuna, que apuestan por defender la soberanía nacional frente a las pretensiones de los Estados español y francés.
    Es una noticia que se ha cogido con delicadeza. No hay que fiarse de la palabra de los etarras, pues, como se pudo comprobar con anteriores treguas, los resultados fueron nefastos.
    En una encuesta echa por el diario El Mundo.es el mismo día que sucede, más del 80% de los lectores creen que esta tregua no será la definitiva, y que es muy probable que se rompa al conseguir ciertos objetivos.

    ¿Qué se consigue con esta nueva tregua?
    La acción más directa es la de la garantía, aunque no es buen término en estos lares, de los terroristas de no atentar mientras dure la tregua. Esta garantía no tiene nada que ver con la acción callejera que pueda ejercer la kale borroka, más que sabido, filial de ETA, con alto seguimiento entre gran parte de la juventud vasca.
    Así, también, lo que pretenden conseguir es que se inicie un proceso de negociación y diálogo para solucionar el problema vasco y encauzar la situación hacia un movimiento de independencia con el uso de instrumentos democráticos.

    El proyecto independentista
    En el comunicado que dieron los tres terroristas, hay un claro manifiesto a favor de un proyecto independentista a través del diálogo y la negociación.
    En dicho comunicado, se avisa de que el cambio político es posible, pero que el camino hacia la libertad es un objetivo irrenunciable de la banda, y se perseguirá hasta el final. Se reafirma en el compromiso con una solución democrática para que a través del diálogo y la negociación, como se dijo anteriormente, se consiga la independencia del pueblo vasco.

    Reacciones al comunicado
    Desde el punto de vista de este bloguero a esta crónica, no esperaba, ciertamente, la voluntad de ETA por iniciar otra tregua. Yo mantengo mi opinión, al igual que muchos lo tuvieron ya, de que ésto sólo servirá para que se puedan reorganizar de nuevo, buscando cachorros que reclutar a la manada, así como robar armamento y preparar y perfeccionar atentados futuros, en caso de que la tregua no continúe.
    Bastante bien que puedo conocer el entorno de las juventudes de la banda, pues no sólo mi pueblo, sino muchos más, están plagados de simpatizantes de ETA, y es entrar a una herriko taberna y entrar en tierra desconocida, es pasear por el casco viejo y ver pancartas, grafitis y pintadas a favor de los terroristas. Sin duda, es más necesario un proceso democrático que el uso de armas para conseguir el objetivo.
    Desde Irlanda, Garry Adams, líder del Sinn Fein, brazo político del IRA, ve positivo el paso que ha dado ETA y pide al Gobierno que responda de manera positiva e inicie un proceso de paz. Hay que recordar, que han sido muchos los mediadores del conflicto en Irlanda del Norte que han apoyado para Euskadi un proceso similar al de allí.
    "Es un comunicado significativo y tiene posibilidades de conseguir un fin permanente de un largo conflicto en el País Vasco". "Es ahora vital que el Gobierno español responda de manera positiva y aproveche la oportunidad para hacer avanzar un proceso de paz y establezca rápidamente unas negociaciones políticas".
    La prensa internacional, como la BBC, que tuvo en primicia el vídeo de la banda, así como Le Monde o el Universal han avisado de este comunicado.
    Dentro de nuestras fronteras, son dispares las opiniones al respecto. Partido Popular y UPyD ven con recelo el comunicado y piden al Gobierno que no se deje engañar por los terroristas.
    El vicesecretario de Política Local, Javier Arenas, secretario general del PP en Andalucía, en declaraciones a la Cadena COPE, aseguraba que "la credibilidad que se le da a ETA es ninguna".
    El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, ve el comunicado como "música repetida".
    Dentro del mismo PSOE, el presidente del Gobierno, ve con mucho escepticismo -cosa que tendría que haber echo siempre- este nuevo comunicado. Resulta algo atípico que hace pocos días, Alfredo Pérez Rubalcaba, titular de Interior, aseguraba que era escéptico a que ETA diera un alto el fuego. ¿No querías caldo?
    Hay que ver, además, las declaraciones de Leire Pajín, secretaria de Organización del PSOE. Ve la acción de ETA como algo insuficiente y pide su disolución. ¡Cómo que te van a hacer caso, bonita!
    El portavoz de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ve el comunicado de ETA como un paso positivo, pero añade que es necesario un esfuerzo mayor por parte de la banda terrorista para tomarse en serio su discurso. Todo ello debe ir acompañado del esfuerzo firme de que abandonarán las armas.
    La AVT pide firmeza y compromiso al Ejecutivo para que no se dejen engañar por lo que consideran otra mentira gorda de los terroristas. Por su parte, asociaciones de escoltas, ven esta tregua como una "tregua trampa" que permitirá a la banda una nueva reorganización.
    Por último lugar en este apartado, está la opinión dada por la izquierda abertzale, que afirma que el comunicado "es firme, unilateral e indefinido", así como el primer paso para conseguir el proceso de paz.

    Conclusiones
    No sé cómo se sucederán los acontecimientos de este nuevo paso. Quién de verdad lo podrá agradecer, en caso de llevarse a cabo, son los propios damnificados de la causa, el pueblo vasco. Si se pudiera dar al fin una tregua duradera a más de cincuenta años de violencia callejera y terrorismo, sería el gran paso que se espera por fín. Poder acabar con esa utopía sería algo espléndido.
    Se puede llevar a cabo un proceso democrático que lleve a buen puerto este episodio, pero lo veo más dificil que el Athletic gane la Champions League con jugadores no vascos.
    Veremos qué ocurre. ¿Terminará negociando el Gobierno con ETA otra vez? ¿Se llegará a algún acuerdo por fín? ¿Esta tregua será duradera o es una cortina de humo de los terroristas?

    lunes, 16 de agosto de 2010

    Cómo conocí a vuestra madre (3ª parte): "Milk"


    Tengo entendido que no es bueno dejar nada a medias. Que lo que nos proponemos, hemos de llevarlo hasta el final, sea lo que sea. Y en este caso, es el de terminar esta trilogía bloguera sobre Cómo conocí a vuestra madre. Así que aprovecho este rato que me da estar fuera de Madrid para acercarme a una cafetería con Wi-Fi y poder terminarlo.
    He aquí, posiblemente, el momento cumbre de la primera temporada de esta gran sitcom que tantos buenos ratos nos ha hecho pasar. Como dije anteriormente, nos encontramos ante el momento álgido entre Ted y Robin y viceversa: "Milk".
    Recordando los antecedentes, Robin descubrió que Ted no había roto aún con Victoria, y ello le costó más de tres semanas de no hablarse con ella, hasta que parece que la cosa mejora en el baile donde actúa The 88, el grupo que Marshall quiso para su boda con Lily.
    Tras esto, hay que recordar hasta la saciedad que muchas veces no ocurre nada bueno después de las dos de la mañana. Cuando la cabeza deja de regir como tendría que hacerlo. Muchos, en algún momento, ya lo hemos comprobado.
    Milk comienza con el 28º cumpleaños de Ted, que lo abre con una reflexión que algún día tendremos que sentir: "la vida es como una carretera oscura. No sabemos lo que encontraremos. Una noche, vas al volante de tu coche, disfrutando de un agradable paseo, y de golpe y porrazo... tienes 28 años".
    La escena en la que Ted bebe la leche que está cortada es esencial para entender la metáfora del episodio.
    Este episodio nos ha ofrecido algunos de los mejores momentos de Barney Stinson (Neil Patrick Harris), como la mejor frase para ligar de la historia, en la que hacen una aparición Carter Bays y Craig Thomas, los creadores y productores ejecutivos de la serie como paramédicos; así como la guerra que mantiene junto a Marshall contra Butterfield, un tira y afloja peculiar del que salió la frase: "es una batalla tan antigua que ya no recuerdo quién realizó el primer disparo." "¿Tú? Por supuesto."
    Y mientras esto sucede, el destino -gran palabra, poder ineludible-, en forma de algoritmo en el ordenador de una agencia matrimonial, encuentra a la pareja perfecta para Ted. Él mismo tiró la toalla al defraudarle el anterior servicio y no encontrar a nadie. Al principio del episodio, Ted dice estar harto de buscar a la chica de sus sueños y que será el destino quien se encargue de que ella le encuentre. Pero será costoso buscarla con la cantidad de cosas que busca. Al final le llaman comentándoselo, y es verdad, parecía perfecta, asi que prepara una cita para conocerla.
    Cuando ya está en MacLarens esperándola, habiendo llegado pronto, Lily le llama pidiéndole que vaya a Dutchess Country para cambiar una rueda al Fiero de Marshall. Lo que pasaba en realidad era que Lily había echado una solicitud para una beca de arte en San Francisco, siguiendo el ejemplo de igual Victoria cuando fue a Alemania, y la entrevista la tenía esa noche en New Haven.
    Tuvo dudas sobre casarse, y necesitaba de aquello para buscarse a sí misma. En contra de la opinión de Ted, decide ir y dejarle en la cuneta. Cabreado por la acción de Lily, le deja varios mensajes recordando que compre leche y que al llegar a casa la iba a matar por dejarle tirado. Ted, necesitado de alguien que le lleve de nuevo al pub para la cita, llama a Barney y Marshall, pero al final desiste y decide llamar a la otra persona capaz de ayudarle en ese momento, aunque las cosas estuvieran algo frías entre ellos: Robin.

    Durante el viaje hacia el pub, Robin le pregunta qué hacía allí, diciendo Ted que no podía decirlo por ser un secreto. Robin lleva un gorro porque su peluquera le puso mechas, y le da vergüenza que la vean así.
    Cambiando de tema, Ted y Robin hablan sobre la próxima cita que tiene en MacLarens. La chica tiene una puntuación altísima: tiene 28 años, estudios universitarios, juega al tenis, le gusta la lasaña, su libro preferido es El amor en los tiempos del cólera (gran libro del colombiano García Márquez), quiere casarse y tener hijos (niño y niña) y detesta parecerse a un tigre, en alusión a Robin.
    Llegan al pub. La radio está encendida y Mother of Pearl suena en el dial...
    Robin le desea suerte con su cita diciéndole que espera que sea todo lo que está buscando. Para que Ted se vaya contento, al final decide enseñarle su pelo, momento con el que se encandila la situación. Ted esboza una sonrisa. Robin le dice, con una mirada algo enigmática, que se vaya, y Mother of Pearl suena más alto.
    Y he aquí, en apenas tres minutos, donde todo puede cambiar de una manera sobrenatural.
    ¿Pudiera ser que aquella chica del pub fuera la misma que se olvidó el paragüas amarillo en la fiesta de San Patricio y, por tanto, ser la madre?
    Esta es una pregunta algo atípica que mantengo y mantendré hasta el final de la serie, como una hipótesis lejana, pero no cerrada. Puede que luego nos pegamos la sorpresa y veamos que la mujer ha estado más cerca de lo que pensábamos. No lo sé, pero sus guionistas no me han defraudado hasta ahora con las sorpresas.

    ¿Qué hacer en ese momento?

    Puedes entrar y elegir la acción más adecuada dada la situación con la otra persona. Dar oportunidad a esa nueva persona, ver cómo es con ella y pasar de una vez página y comenzar con el siguiente capítulo.
    O, también, puedes quedarte quieto, parado en la puerta, viendo como esa mujer que tanto quieres se va, ensimismándote en el mismo capítulo una y otra vez, hasta sabértelo de memoria, reconcomiéndote por dentro, sabiendo que no pasará nada a ciencia cierta con ella, y llevar una losa encima de pesado, por pensar demasiado en el pasado.
    Lo bueno que tiene la ficción es que aquí todo es posible, y al final ocurrió lo que muchos queríamos, y que nos sirvió de disfrute a todos los espectadores de HIMYM en la segunda temporada.

    Mother of Pearl
    En el momento que baja de la furgoneta, Ted se queda quieto en vez de bajar al pub. Parece que algo, o alguien, le pidiera que se parara, que reflexionase aquel momento. Suenan las frases de esta hermosa canción mientras aparecen imágenes de la hipotética boda de Ted si hubiera bajado y salido con aquella chica, en vez de hacer lo que hace al final y salir con Robin. La cual, vuelvo a recordar, no es la madre, para disgusto de muchos nosotros, pues era perfecta.
    En esas imágenes de la boda, se ve, en primera fila, a Lily y a Robin (en la imagen). Ted la mira. Al principio, ella le sonríe, pero con el paso de los segundos se va transformando en una sonrisa falsa hasta ser de impotencia y a aguantar las lágrimas. Ésto es lo que le lleva a pensarlo bien y no bajar. Por muchas mujeres que han pasado, él sigue sintiendo algo más por Robin.
    Simplemente, he de decir de Mother of Peal (Roxy Music) que es una de las mejores canciones para esta serie. Le da esa categoría de comedia con un sinfín de arrebatos románticos. Un comienzo cañero para dar paso a la mejor parte, con el piano y el bajo como protagonistas principales. Los quince primeros segundos de la parte melancólica son inefables, no hay palabras para poder expresar lo que se siente al escucharlo.
    Lo oyes y todos esos recuerdos de esos minutos anteriores a despedirte de esa persona, o a quedar con ella, te vienen a la cabeza. Puedes emprender el camino, pero te detienes... Sientes algo. Una sensación de nerviosismo que reflota en tu estómago y que no te deja seguir, pero que se quiere preservar. Sabes, por cómo estás sintiendo ese momento, que aquello sí es importante. La misma vieja historia, aquello que fue gloria en su momento y que ahora se ha convertido en pantomima. Como una divina intervención que ha fastidiado la intención y el momento. Como una melodía simple que fue debilidad...

    Decide así no asistir a la cita, jodiendo al Destino y fastidiando lo que tenía programado. Obviamente, no se supo qué reacción pudo tener aquella chica, ni seguro que se sabe, pero estaría bien como anécdota saber qué fue de ella, y si aparecerá en la sexta temporada o siguientes. No sabemos, pero por pensarlo...
    Cuando sube al apartamento, se encuentra a Marshall que le está contando a Lily la broma que hizco con Barney a Butterfield. Lily y Ted se miran. Saben qué ha pasado esa noche. Ted le pregunta si compró leche, respondiendo que sí. A lo que Marshall se queda algo extrañado, y cambia de tercio preguntando a Ted por su cita. Le contesta que no, que no fue a la cita, ya que por muy perfecta que pudiera ser aquella chica, él sólo quiere a Robin. Aunque aquello no funcione, es un error que se debe cometer. A base de errores se llega a la solución correcta, o eso dicen.
    Al final del episodio, pasan imágenes sobre el mismo, en el cual aparece la imagen de la leche cortada, como recordé al comienzo de la entrada.
    Con ello doy pie a una frase final de reflexión que dice Ted, y que puede servir a muchos: "con los errores, ocurre una cosa. A veces, aunque sepas que algo es un error, tienes que hacerlo de todos modos. Incluso los errores más rematadamente tontos."

    sábado, 14 de agosto de 2010

    Cómo conocí a vuestra madre (2ª parte): antecedentes a "Milk"


    Hay que decir que el final de la primera temporada de How I met your mother es sublime. Acaba con un final casi predecible desde el principio, si no fuera por los altibajos que hay entre Ted y Robin y los escarceos amorosos intermedios hasta llegar al fin.
    Y su momento álgido se encuentra en Milk (Leche), el penúltimo episodio de la primera temporada.
    Pero me voy a los antecedentes. A Ted le gusta Robin, es algo evidente; y a Robin le gusta Ted, ya que se lo confiesa a Lily tras la boda de Claudia y Stuart, a la que tenía que ir como pareja de Ted, pero que por trabajo suspendió. Esas son las cosas que realmente joden. Que dos personas se gusten pero no lo digan, duele; tapamos esa felicidad por vergüenza y demás.
    Apareció de destrangis en la boda, encontrándose allí a Ted con otra chica; Buttercup, tal como conocemos al principio a Victoria (Ashley Williams, en la foto).
    Ella misma dice que no liga en las bodas, porque todos esos romances no son verdaderos. Pero planean un flirteo con nombres falsos. Como dijo el poeta romano Horacio: "carpe diem".
    Tras unas horas de ensueño, Victoria se despide de una forma peculiar, la típica escena que he visto ya unas cuantas muchas veces en el DVD, he suspirado y he dicho: "Ted, Ted... mira que eres torpe". Ted al día siguiente necesita saber quién es esa chica; con unas cuantas llamadas consigue saber que ella fue la que hizo el pastel de boda, y que Buttercup era el nombre de la pastelería donde se encargó.
    Robin tiene la necesidad de contarle que les vio en la boda, que se puso a llorar al verle con otra mujer y que fue ella, Victoria, quien fue a consolarla al baño, además de decirle a Ted cuales son sus sentimientos hacia él. Tras una de las mejores escenas de la temporada, Victoria y Ted inician una relación que dura alrededor de dos meses, hasta el momento en que le conceden una beca para estudiar en Alemania.
    Ahí viene una de las dudas que luego se plantea en la serie y también en la vida real de muchos: ¿es posible la relación a distancia? Nueva York y Alemania. Es mucho más dificil que la relación entre dos que viven en dos ciudades distintas separadas por algunos kilómetros.


    Pero todo termina en Nunca ocurre nada bueno después de las 2 de la mañana (Nothing good happens after 2 a.m.). Y es verdad, nunca pasa nada bueno después de esa hora. Doy, como muchos, fe de ello. Muchas de las tonterías que hacemos cuando tenemos problemas que solucionar y que surgen a esa hora no suelen acabar bien. Alguna conversación por el móvil, otras tantas por messenger o alguna "charla" por una cuestión de hace pocas semanas.

    Ted recibe de Victoria un e-mail en el que le dice que tiene que hablar con él de su relación. Interpretamos todos una posible ruptura. Robin, viendo esta oportunidad, aprovecha para, disimuladamente, volver a atraer a Ted invitándole a su apartamento. La conversación telefónica que mantienen es de esas que no sabes qué decir, te flaquean las piernas y puede llegar a resultar algo incómoda. Aunque la conciencia te aconseje y suplique que no vayas, al fin y al cabo, en estas cosas, quien manda es el impulso. Muchas veces, nos dejamos llevar más por lo que sentimos que por lo que debemos hacer.
    Ted acude a casa de Robin diciéndole que ha roto con Victoria, siendo falso. Marshall y Lily intentaron convencerle, en vano, de que no cometiera ninguna tontería, pero igual que en el episodio, no hacemos caso de los consejos y optamos por la solución kamikaze.
    Al minuto no, pero al tiempo, nos damos cuenta de las acciones que hemos hecho.
    Ted ve la luz por un instante. Tiene novia, está en casa de la chica que le gusta y, por desgracia, tiene conciencia. O eso pensaba yo. En vez de irse, decide quedarse. Justo antes de pasar a la habitación, Ted tiene que ir al baño. Robin y Ted se besan.
    En el baño se encuentra con el producto de su subconsciente, la imagen de Victoria que le comenta que no hace nada bueno, que no puede enrollarse con Robin cuando está saliendo con ella.


    Aparece entonces el dilema. Ted está harto de fingir que no pasa nada, harto de fingir que no está enamorado de Robin, estando precisamente saliendo con Victoria. Al final de aquella conversación algo atípica, Ted se da cuenta de que el móvil que llevaba en la mano no era el suyo, sino el de Robin, ya que ambos son idénticos.
    Robin, por su parte, habla con Victoria con el teléfono de Ted, pensando que era el suyo, por lo que se da cuenta de que él la engaño con respecto a su ruptura. Ted acaba saliendo del apartamento y en el taxi rompe con Victoria.
    Así, en la misma noche, hizo daño a dos personas que quería. No habría pasado si a las dos, tal como dice el episodio, hubiera estado en la cama durmiendo.
    Pasa el tiempo y la relación entre Ted y Robin sigue fría. Tiene un flirteo con Mary, una asistenta legal, que Barney hizo pasar por prostituta, para romper el hielo y dar envidia a Robin, que trae de pareja a una gala a su compañero de telediario, Sandy Rivers, con el mismo pretexto, darle envidia. Pero todo sale mal. Ted sigue creyendo que Mary era prostituta y ello le supuso una torta y terminar esa noche.
    Y llegamos a la antesala de "Milk", Un baile inolvidable. Aquí, Robin y Ted se reencuentran en el baile de un instituto donde toca el grupo que Marshall encargó para su boda, The 88. Robin le comenta a Ted que le ha echado de menos, no en plan de enrollarse, ni siquiera en plan de perdonarle, sino en plan de haberle echado de menos, con lo que Ted se conforma, de momento.

    jueves, 12 de agosto de 2010

    Cómo conocí a vuestra madre (1ª parte)


    A David, Aroa, Quique y a todos aquellos que más de una vez nos hemos identificado con algún episodio, que nos hemos reído con las payasadas de Marshall, que hemos visto las maneras de ligar del sublime Barney Stinson. Por el oficio de periodista de Robin, que quieras o no, en parte nos ha inculcado. Por todas esas grandes canciones que las hemos bajado a nuestros mp3, mp4 o Ipod, por tener más paciencia que el santo Job por seguir esta serie sin saber aún quién es la madre...
    Desde luego, How I met your mother -el nombre original de la serie- se está haciendo un hueco como una de las mejores, y será la que recordaré con más cariño junto a Siete Vidas, Compañeros, Friends, Lost, Bones, Anatomía de Grey, House y unas cuantas más. Y, por supuesto, en plan coña, pero con vistas al futuro, estaría bien contar a nuestros hijos cómo conocimos a sus madres. Ya hemos caído unos cuantos muchos. ¡Oye! Pues no estaría mal. Si ha sido como en esta serie, sería perfecto. Pero siempre, como todo en esta vida, hay formas y formas. Si la historia es buena, como dice David, vale. Un encuentro casual, un acierto del destino, una charla en un portal, compartir el taxi, un "hola, ¿conoces a ...?" y un montón de casualidades más que puedan pasar.
    Llevamos enganchados mucho tiempo a esta sitcom. Ya sea por los DVD, por haberlo visto en La Sexta ó, más recientemente, en Antena. Neox, cadena que actualmente lo emite a las 18:45 de lunes a viernes.
    La trama, sencilla y divertida a la par sigue la estela que heredó de Friends. Ted Mosby (Josh Radnor), el principal protagonista, cuenta a sus hijos en el 2030 cómo conoció a su madre. La historia empieza a narrarse en el 2005, por lo que aún queda un largo trecho hasta saber quién es la madre y cuándo se casaron. Además de que Ted pasará por una inestabilidad sentimental con Robin, a la par que alternará con otras novias durante la época previa a conocer a la que será, definitivamente, su mujer.
    Todos los flashbacks por lo que pasa la serie, relata y descubre los acontecimientos que conducen al final. De igual manera, nunca hubiéramos pensado que un paragüas amarillo tuviera la importancia que aquí se le da.
    Los protagonistas principales, además de Ted, son: Robin (Cobie Smulders), Marshall (Jason Segel), Lily (Alyson Hannigan) y Barney (Neil Patrick Harris).
    La acción transcurre en la ciudad de Nueva York, alternando entre el piso compartido por Marshall, Lily y Ted, la casa de Robin, la empresa donde trabajan Barney y Marshall, y el pub, cómo no, donde se reunen casi todos los días, MacLarens, que será testigo de muchas de las acciones de la serie.
    Es el lugar donde se ven los puntazos de Barney, su "Papi ha vuelto" o, el mejor para todos, la mejor frase para ligar; así como la borrachera con el "dragón rojo" por parte de Ted, las charlas entre los cinco amigos y un sinfín más...

    Al principio de la temporada, ya podemos ver que Marshall y Lily se comprometen, lo que da pie a Ted a replantearse su existencia y su futuro, intentando buscar su pareja perfecta, pero es demasiado exigente.
    ¡Tiene una lista entera! Atractiva, con estudios, que quiera tener dos hijos, un niño y una niña, que le guste hacer crucigramas, los perros, que le guste el deporte... Visto así, parece una misión imposible. Pero no, porque en el episodio "Milk", (primera temporada) ocurre, o al menos, eso parece.
    Ted se enamorará desde el primer momento de Robin Scherbatsky, una reportera canadiense que trabaja para las noticias del Metro News 1, un canal local que casi nadie ve, salvo aquel momento de la cagada de caballo, que pareció disparar la audiencia del canal.
    Entre ellos surgirá una espiral de amor-odio que será el gran hilo conductor de las dos primeras temporadas, alternando algunos de los mejores momentos de la serie con algunos de los más tristes.
    Y ello dará pie a otra entrada, sólo para ese momento, que por qué no, es digno de contar.
    Sobre todo, por el traspiés que sufrirán en el episodio de Milk, que marca el antes y después en su relación, y en la de muchas más en sentido general. Pero eso ya es otra historia que contaré más adelante.
    Termino esta breve e incopiosa entrada diciendo a todos los que leáis este blog, que es una serie recomendable para todos los gustos, porque los tópicos y las frases de Barney ("Suit up!", "It's gonna be Legen... wait for... dary!", "hola ¿conoces a Ted?") son de lo mejor que está dando las series de EE UU. El don Juan Tenorio neoyorquino del siglo XXI. Porque ver al bonachón de Marshall y los desquites de Lily son graciosos y por qué no, todo el mundo deseaba que Ted y Robin hubieran consolidado su relación, cosa que sabemos que no sucedió al final, ya que en el piloto, la tratan de tía Robin.
    Os dejo, para terminar esta primera parte de la trilogía, el vídeo de la canción que Craig Thomas y Carter Bays, creadores de la serie, compusieron junto a su grupo, The Solids, para la cabecera de How I met your mother, Hey, Beautiful.

    Espero que os guste.

    lunes, 12 de julio de 2010

    ¡Viva Iniesta y viva España!


    11 de julio del 2010. Más de 45 millones de españoles van a recordar esa fecha como una de las más felices de sus vidas. Es el día que va a quedar grabado en el subconsciente colectivo como la fecha en la que una nación, de nuevo, hizo historia. Y no es para menos, que ya podemos alardear de ser campeones del Mundo.
    No sólo nosotros; nuestros padres y nuestros abuelos, no llegaron a ver a España como Campeona del Mundo; sí de Europa (Eurocopa de 1964), y más reciente en Austria-Suiza 2008, siendo una de de las mejores selecciones del continente. Quién nos iba a decir que veríamos a nuestro país levantando el más preciado trofeo a nivel internacional. Llevamos una racha en la que la diosa Fortuna nos da su bendición, soplan los vientos a nuestro favor y hasta en el Olimpo se canta eso de: ¡Yo soy español, español, español!
    120 minutos. Dos horas -si no contamos el tiempo de descanso entre cada parte- de tensión al límite. Vivimos como si estuviéramos allí, el partido más importante de nuestras vidas. Toda la vida soñando con ese partido, con esa fecha, con esa oportunidad, con ese canto de victoria... No es raro que a muchos se nos saltaran las lágrimas al ver a España levantando la Copa del Mundo.
    Era la utopía de España. Una utopía que hemos tirado como un muro en apenas dos años, haciéndonos hueco a base de buen fútbol. Ahora sí podremos decir a nuestros hijos y nietos: "yo vi a España ganar el Mundial".
    Siete partidos. Tan sólo siete partidos nos separaban de acariciar el cielo y alcanzar la gloria. No todos los buenos finales tienen un buen comienzo. Eso, todos lo sabemos. España lo supo; y vivimos algo angustiados el mal comienzo de España en Sudáfrica. Al poco tiempo, las críticas al estilo de Vicente del Bosque, a la incursión periodística y sentimental entre Sara Carbonero e Iker Casillas, al juego de algunos jugadores y al arbitraje recibido contra Suiza. Pero sabemos recibir los golpes y devolverlos con maestría y, aún mejor, con estilo propio.
    Siguientes paradas: Honduras y Chile. Como los Alpes para Aníbal; una etapa dura y ardua, pero pasable a fin de cuentas.
    Portugal no fue más que un paseo con algunos baches. Y Paraguay algo parecido, pero con una carretera sin asfaltar. Hasta que llegamos a Alemania. Supongo que el partido, además de la final, más importante de la selección. Ya nos hemos visto las caras en varias ocasiones; la última, les quitamos la Eurocopa. Los germanos venían a Sudáfrica con ganas de hacer algo grande; y se toparon con "La Roja". Schweinsteiger quería venganza; Löw, quitarse la espina clavada por la final de hace dos años... Pero nada de nada. Ahí estaba "tiburón" Puyol para quitarle a la portería las telarañas.
    Y llegamos a la final. Todo el mundo lo quería. Pero había una persona; bueno, un cefalópodo alemán (¡qué casualidad!) que acertó y deseó que España llegara a lo más grande. Acertó la victoria contra Alemania y contra Holanda. Nuestro artífice, Paul, declarado pulpo non grato en Alemanía, tiene que recalar en España; concretamente, en las Rías Baixas, donde se sentiría como en casa. Estamos dispuestos a ponerle escolta y a declararle refugiado político en nuestro país. Parece una tontería esto que he dicho, pero lo han dicho algunos ministros de nuestro país.
    Y llego nuestra hora. Más de 15 millones de españoles pegados en sus casas viendo la final. Otros muchos millones en las calles, bares y esplanadas (Recoletos es el ejemplo más cercano) para verlo. Antes, el previo estuvo amenizado por Shakira, que con su Waka-waka, tan querido por Sergio Ramos, nos ha dado suerte.
    Queríamos ganar para dedicárselo al resto del mundo. A los abuelos, que no llegaron a ver a España hacer algo grande. Por los futbolistas que fallecieron (Jarque y Puerta), por el mítico Telmo Zarra (beti zurekin), por la faena de Corea-Japón, por el codazo de Tassotti a Luís Enrique, por el fallo de Salinas, por Naranjito y su novia Clementina, por el Mundial de España 1982, por los técnicos que intentaron llevarnos a lo más alto y se quedaron en el intento, por los que nazcan, que verán a España como campeona del mundo...
    Al otro lado del campo nos esperaba Países Bajos, Nederland u Holanda. La temida Naranja Mecánica de los años 70 con Johan Cruyff. Es igual, la cuestión es que es un país que conocemos y al que no caemos bien, precisamente. Y es que, en sí, Holanda, nos tiene ganas desde hace 400 años, cuando en época de Feilpe II, era de posesión española; y dimos muestra de carácter militar con la Guerra de los Treinta Años, el asedio de las ciudades flamencas y la Rendición de Breda. Desde entonces, nos tienen tanto odio, que hasta en su himno, nos dedican dos frases. Y creo que ese odio lo vimos reflejado ayer.
    El partido lo arbitró Howard Webb. El hombre más odiado y repudiado por muchos, seguro. Y es que su forma de arbitrar es muy peculiar. Un hombre que ama el sacar tarjetas amarillas a todas las acciones, y que la única roja que sacó fue por la acumulación de dos amarillas. No tuvo vergüenza, siquiera, cuando De Jong le asestó una patada de kárate, a lo Chuck Norris, a Xabi Alonso, en todo el pecho. Recordad que por un cabezazo en Alemania, echaron a Zidane.
    Y no conforme con perdonar esa grave acción, los holandeses, cada vez que realizaban falta... ¡la protestaban! Sneijder, Robben, Van Bommel, Gio... y muchos más se quejaron al árbitro. ¿No os desquició el arbitraje? Porque la entrada de Van Bommel sobre Iniestra era roja; al igual que el penalti de John Heitinga sobre Xavi. Un penalti como una casa. Por suerte, o por desgracia, al final del partido se decidió a sacar una roja. Sólo una. Lamentable que la FIFA le haya designado para una final de este calibre.


    Pero superamos esa adversidad gracias a un hombre. Perdonen este individualismo; pero es el hombre de la jornada: Andrés Iniesta. ¡Grande Iniesta! Has pasado de ser hijo pródigo de Fuentealbilla a serlo de España. Noventa minutos sin goles, con patadas, eso sí. Una prórroga que veíamos angustiados, esperando el milagro previo a los penaltis. Y desde arriba se acordaron de nosotros. De nuevo, Vicente del Bosque, con su varita mágica, hizo que España cobrase vida y apareciera el genio. Cesc Fábregas entró por un tocado Xabi Alonso, para poner la puntilla y dar el pase que hizo rugir a España. Andrés Iniesta clavó el balón en la parte izquierda del portero, sin que éste, aunque lo tocara, pudiera hacer nada. Corría el minuto 116.
    De infarto. No hay palabras para poder explicar ese minuto. Previamente, los cigarrillos volaban uno tras otro, las cervezas se acababan pronto y los aperitivos se esfumaban en instantes.
    Daba igual que le sacaran amarilla a Iniesta. La ocasión lo merecía; con un tributo a Jarque por parte del albaceteño y a Puerta por parte de Sergio Ramos. Sólo nos quedaban cuatro minutos para acariciar la gloria. Las primeras frases del Waka-waka empezaron a sonar de nuevo en el corazón. Las lágrimas empezaron a aflorar inconscientemente, sabiendo que habíamos hecho historia y éramos partícipes de una u otra manera de aquella hazaña.
    Termina el partido. Gritos de júbilo, lágrimas de alegría, abrazos llorando sin creerse el sueño alcanzado. Han pasado ya unas horas y aun me parece fruto de un sueño placentero. Pero esta vez no es así, ¡es qué es verdad! Puyol, Xavi, Piqué, Villa, Capdevila, Pedrito, Sergio, Torres, Llorente, Silva... y como no, el capitán, santo de España y de su selección, Iker Casillas. Ayer te merecías eso y mucho más. Las criticas no pudieron contigo y una vez más nos demostraste por qué te llaman "El Santo".
    Abrazos con S.M. la Reina Doña Sofía, con los Príncipes de Asturias, con Ángel Villar... comienza la fiesta española.
    Vestíamos de azul, y para la ocasión, nos cambiamos a la camisa patria, aquella con la que hicimos historia, la roja; con una variante, la primera estrella encima del escudo que mostrarán todas las camisetas siguientes.
    Llega la hora. Impacientes. Dejamos a Joseph Blatter que pase para darnos la copa. ¡Rápido, rápido! Iker espera, qué segundos, sonríe y... ¡levanta la copa del Mundo! Salta el confeti, los estruendos de la afición del Soccer City, los fuegos artificiales aparecen sobre el estadio, el júbilo se apodera de todas las ciudades, de cada bar, de cada casa... Gritando, saltando; daba igual la forma. La cuestión era celebrarlo.
    Y luego vienen las frases de todo tipo: "¡Oa, oa, oa, Iniesta a la Moncloa!", "¡España, entera, se va de borrachera!" Y el más aclamado: "¡yo soy español, español, español!" Amén del próximo: "¡sí, sí, sí, la copa ya está aquí!".
    La anécdota final la protagonizó el capitán, a la salida del campo, cuando en la zona mixta, preparada para las entrevistas, Sara Carbonero, su novia, criticada por muchos, le entrevistó. El capitán no atinaba en un primer momento a decir algo; ya que la emoción estaba todavía.
    Dedicó la victoria al equipo, a la afición, a los amigos, a la familia... Gira la cabeza, se muerde la boca, sonríe por lo bajo y, sin pensarlo dos veces, besa a su novia. Ejemplo de futbolista que ha pasado de todas las críticas que se han vertido sobre la presencia de su novia en el Mundial. Sara no atina a contestar; soltando un: madre mía... Los aplausos no tardan en sonar. ¡Qué escena! Como la fotografía del marinero anónimo besando a la enfermera, a su llegada de la Guerra, en Nueva York.
    Lo que hubiera dado por haber estado ese día en Johannesburgo como aficionado al fútbol y como español apoyando a mi selección. Y más todavía como periodista, retransmitiendo para mi medio la magia, la tensión y la locura de un partido de infarto. Si mezclo ambas facetas, sé que las lágrimas hubieran saltado sí o sí.
    Y en fín. Poco más que decir. Las palabras no atinarán a describir todos los sentimientos que hemos tenido durante este Mundial, durante el partido y durante la fiesta posterior. Esperemos seguir soñando de esta manera. Por que si una cosa es verdad, es que el fútbol une.
    Y ayer se vio, como nunca antes se ha visto, que toda España, sin diferenciar entre vascos, catalanes y demás, apoyaba a la selección de todos: la Roja.