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viernes, 26 de febrero de 2016

La contracrítica de los Oscar (X): 2012, 'Argo' vs 'La noche más oscura'


Este próximo domingo la Academia celebrará su 88ª gala de entrega de los premios Oscar, y a dos días de los mismos Rebuscando el Norte termina su particular andadura de diez contracríticas contando los casos más sonados de las películas que lo ganaron y no debieron. Un camino de dos semanas que se cierra hoy con la disputa en la 83ª edición entre Argo y La noche más oscura, que tuvo lugar hace tres años y a la que también se presentaron Amor, Bestias del sur salvaje, Django desencadenado, Los Miserables, La vida de Pi, Lincoln y El lado bueno de las cosas.

¿Quién se llevó el Oscar?: Argo
Ben Affleck protagonizó y dirigió esta historia real en torno al rescate de seis funcionarios estadounidenses durante la crisis de los rehenes en Irán (1979 - 1981), y en la que tuvo un papel reseñable la acción de la CIA y Hollywood al crear una tapadera para su salida a través de una falsa producción cinematográfica. Un drama fácil de entender para los académicos en los Oscar en el que América siempre sale victoriosa y airosa de sus problemas. ¿Pero no es Canadá la verdadera heroína de la historia? Cierto, pero con Estados Unidos ya se sabe. Argo acabó siendo un drama con un valor inferior a lo que se esperaba. Ni acabó siendo el thriller del año ni terminó en comedia (por suerte). Y a pesar de que juntaba ciertos momentos a lo largo de la película nunca acababa por decantar la balanza. La historia, que ganó el Oscar a Mejor guión adaptado, era aburrida, carente de ritmo y tensión cuando debía tenerla. La energía reinaba por su ausencia. Por último, antes de su estreno nadie pensaba que Affleck pudiera armar la que acabó armando. Un Globo de Oro y un Bafta por su labor como director confirmaron lo que, para variar, la Academia omitió. ¿Qué diantres buscaban en los Oscar sin siquiera nominarle?



¿Quién debió llevárselo?: La noche más oscura
El 1 de mayo de 2011, un equipo especial de los Navy Seal irrumpió en una casa a las afueras de Abbottabbad (Pakistán) y mató a su huésped, el hombre más buscado del mundo: Osama Bin Laden. Con esta acción, Estados Unidos cerraba su particular via crucis que comenzó la mañana del martes 11 de septiembre de 2001. El germen del último filme de Kathryn Bigelow, única directora ganadora del Oscar, no iba a tratar sobre la caza de Bin Laden, sino sobre una de las operaciones fallidas para buscarle en las montañas afganas de Tora Bora meses después de los atentados. Una historia que se estaba puliendo la noche que Barack Obama dio el discurso que confirmó la noticia. El nuevo proyecto se reconstruyó entero para contar el arduo camino de la inteligencia americana para dar con el paradero del némesis de Occidente y del grupo de soldados enviados a dar caza a "Gerónimo": Zero Dark Thirty, traducido a nuestro país como La noche más oscura. Fue bastante criticada, para variar, por sectores ortodoxos que veían inaceptable la recreación de torturas por parte de la CIA para hacer cantar a los presos de Al Qaeda. ¡Hola Guantánamo! Se puede discrepar en el modus operandi del filme para representar los hechos reales. Seguramente dista bastante lo que pasó aquella noche con lo que muestra el momento cumbre de la película, pero la ficción siempre se muestra abierta a licencias. La noche más oscura ha sido el proyecto más ambicioso de Bigelow. Diez veces más que En tierra hostil, y cuyo reconocimiento ha pasado bastante olvidado a pesar de ser una de las victorias elitistas más importantes de los últimos años. Sumando otros puntos, en contra de Argo, donde la película es más coral que un monólogo de Affleck, esta película la aguanta, cual Atlas, una titánica Jessica Chastain que se merienda todo lo que sale en pantalla. Nadie puede menospreciar el trabajo intachable que realizó y que le valió el Globo de Oro a Mejor actriz en Drama y la nominación al Oscar. Si de cierre se le puede criticar algo, pues como todo no es perfecta, es esa presencia de tintes patrióticos que tanto gusta al otro lado del charco. Ni exacerbado ni un tanto light, pero claro a lo largo de la trama.


lunes, 28 de enero de 2013

'Zero Dark Thirty': objetivo cumplido


Cuando el 11 de septiembre de 2001 se produjeron los atentados contra las Torres Gemelas del WTC neoyorquino, el mundo tembló. Estados Unidos se preparó desde entonces para dar caza a los autores materiales de aquella barbarie, y si el Tío Sam se caracteriza por algo es por mantener la insistencia en aquello que le interesa. Misión tras misión -fallidas la gran mayoría- ninguna daba con la tecla para capturar a la carta más importante de una particular baraja: Osama Bin Laden.

Kathryn Bigelow, ganadora del Oscar -única directora en ostentarlo- por En tierra hostil (2008), quizá llegue a encumbrarse, a pesar de la sonada ausencia en la nominación a los Oscar este año, como la pionera tras las cámaras de la "guerra moderna". De momento, su visión de la Guerra de Irak y la muerte del terrorista más buscado del mundo han sido dos de sus aciertos que, junto a su guionista Mark Boal, han destacado de sobremanera. Zero Dark Thirty no ha sido un proyecto a posteriori de la operación. Habrá quien lo tache de oportunismo, pero, al igual que está la polémica de Blancanieves con The Artist, es todo lo contrario. La película ya se fraguaba desde mucho antes, aunque con un final bastante diferente al actual, pues la misión fallida en Tora Bora (Afganistán) era el objetivo final que Boal tuvo que cambiar de la noche a la mañana.

No se le quita mérito a Bigelow. Al revés. Su ambición bien vale una ovación. A pesar de las diversas polémicas que Zero Dark Thirty arrastra desde su preproducción, la historia traía consigo la necesidad de contar uno de los hechos más desconocidos -y morbosos a la par- de los últimos años. Y para encauzar la historia, la agente que la CIA manda a Pakistán para ayudar en la búsqueda: Maya (Jessica Chastain). Sobran las palabras para la actuación de la joven actriz. Bordando el papel de la, en un principio, tímida e indefensa chica, capaz de dejar en bolas al mismísimo jefazo de la CIA, Leon Panetta (irreconocible papel postmafioso de James Gandolfini), Chastain deja marcada con cada una de sus actuaciones determinación (su escena de los porcentajes y la certeza), arrojo y mala leche (la famosa frase "soy la hija de puta que ha encontrado este sitio"), con alguna destacada presencia de sentimientos, como es la pérdida de su única amiga en un atentado en la base de Afganistán.

Como una obra, Zero Dark Thirty queda conformada en tres actos claramente diferenciados. A su vez, se ayuda de distintos capítulos para llevar al espectador a los lugares y actos (la búsqueda del "mensajero" por el mercado de la ciudad) que fueron preludio del asalto del 1 de mayo de 2011. La primera escena, con fondo negro y con las voces de los que pedían ayuda en las Torres Gemelas, ya pega un golpe en la frente. Habrá quién lo vea como prescindible, otros pensará que sigue hiriendo, y habrá un tercer grupo que verá que la historia pasó y que lo que cuenta es el final. Los diez minutos siguientes son más que destacables. Uno de los focos polémicos que seguirá arrastrando la película por bastante tiempo. La escena en la que Maya presencia como Dan (Jason Clarke) y dos agentes interrogan y torturan a un supuesto terrorista no dejará indiferente.

Bigelow, al igual que hizo anteriormente con En tierra hostil, puede dejar pesada la trama en algunos momentos por el tono frío y sobrio con el que maneja la película, incluyendo el uso de silencios dramáticos, pero el distanciamiento con el que se ayuda permite contemplar con más soltura la escena de las escenas. Creyendo que no ha sido nada fácil, y con todas las historias y artículos que hemos leído sobre ese momento, puede que no sea del gusto de todos, pero es innegable el carácter de verdadera operación militar que tiene. Casi calcado al tiempo real que duró el asalto y reconocimiento de las plantas de la mansión de Bin Laden, Bigelow y Load han marcado con el último tramo de la película un ejemplo de perplejidad para el espectador, que queda en su butaca sin parpadear observando la historia que todos hemos oído, pero no antes visto.

La cinta, a pesar de que el objetivo visible es el que es, no deja escapar diversos tintes que llaman al patriotismo. Ni exacerbado ni un tanto light, pero claro a lo largo de la trama. Y es que no es algo común que se vea todos los días. Zero Dark Thirty puede quedar como la particular visión de la vendetta saldada, ya sea de un país o de una persona, lo que confirmaría el plano final de una solitaria Maya, que intenta aguantar las lágrimas, sin conseguirlo, consciente de que ha acabado con su pesadilla más indómita.

Datos a tener en cuenta:
Director: Kathryn Bigelow
Reparto: Jessica Chastain, Jason Clarke, Joel Edgerton, Jennifer Ehle, Kyle Chandler, James Gandolfini...
Género: drama, historia, suspense
Nacionalidad: estadounidense
Estreno en España: 4 de enero de 2013
Duración: 157 minutos aprox.
Clasificación: no recomendada para menores de 16 años
Valoración personal: 9

sábado, 29 de diciembre de 2012

La noche más oscura


Todo el mundo se sobrecogió aquel martes 11 de septiembre de 2001 cuando Estados Unidos vivió su jornada más horrible en este joven siglo XXI. Cuando las Torres Gemelas de Nueva York fueron el objetivo de dos aviones suicidas, las miradas de aquel ataque suicida se dirigieron a Osama Bin Laden, quien también estuvo a la sombra del atentado en la misma zona del WTC en 1993. Más de tres mil víctimas, cuatro aviones colisionados, el sistema financiero y militar del país en jaque, y el país de las nuevas oportunidades juraba pagar aquella tragedia con todos los medios a su alcance -bastantes- hasta lograr llegar a la cabeza que ideó todo aquel horror.

Casi diez años después, cuando menos se esperaba, los medios internacionales abrieron el 2 de mayo de 2011 con el anuncio de que Estados Unidos había conseguido llegar al final: habían matado a Osama Bin Laden. Al otro lado de todo aquél tinglado militar, Kathryn Bigelow (Le llaman Bodhi, K-19, En tierra hostil) y Mark Boal vieron como la película que querían hacer contando una misión fallida en búsqueda de Bin Laden en la zona de Tora Bora se convertía de la noche a la mañana en el máximo logro obtenido por la CIA en los últimos años. Una oportunidad que obligó a dar un giro de 360º  reubicando la situación, a cambiar la trama y, obviamente, el final. Menos de un año después de los hechos, y con acceso a documentos clasificados de la operación, con testimonios de los protagonistas que lo llevaron a cabo, el próximo 4 de enero llega a los cines el proceso planeado que se dio para encontrar al enemigo número uno: La noche más oscura (Zero Dark Thirty).

No exenta de polémicas -como el caso de las torturas que se hicieron para sonsacar la información precisa- la producción ha recibido los primeros ataques del Partido Republicano, que lo ven como un hilo argumental en pos de alentar la actividad de Barack Obama, pero la crítica estadounidense ya la ha aclamado como la firme nominación ganadora de los Oscar. A falta de dos meses, y con los Globos de Oro y los BAFTA como antesala, es difícil atinar con el resultado, pero todos destacan el carácter frío, algo sobrio pero fehaciente, que muestra lo nuevo de Bigelow, donde impone carácter la "fiera" que Washington ha trasladado a Islamabad para liderar aquello: Maya (Jessica Chastain). Una mujer sola en un mundo de hienas, pero con carácter más que suficiente para hacerse notar con frases tan contundentes como "I'm the motherfucker that found this place".

Zero Dark Thirty fue el nombre que puso el equipo de los SEAL encargados de ejecutar la misión. En una pesada, como citaban, noche cerrada, había que encontrar y capturar a Gerónimo (nombre en clave de Bin Laden). Quédense con la escena del asalto a la casa, que dejará al espectador sin parpadear atento en su butaca a la historia que todos hemos oído pero no visto, la de cómo murió el mayor terrorista de la historia contemporánea. Quizá con ella se cierra un círculo de diez años de odio descontrolado, momento que algunos han visto en el cine como una particular vendetta saldada.