miércoles, 13 de febrero de 2013

Regresa la lucha por el trono


Los seguidores de la afamada serie Juego de Tronos cuentan los días y las horas que faltan para que HBO emita, el próximo 31 de marzo, el primer episodio de la esperada tercera temporada, cuyo estreno en España será el 9 de abril, a través de Canal +. Para ir abriendo boca, hace unos días lanzaron este teaser que reivindicará el caos que vendrá. No esperéis novedades en el vídeo, sólo unos intimidantes primeros planos de Daenerys Targaryen, Tyrion Lannister, Sansa Stark, Joffrey Baratheon, Sandor Clegane "El Perro", Jaime y Cersei Lannister, Arya y Robb Stark, Catelyn Tully y Jon Nieve.

Siguiendo el formato de las dos anteriores, la tercera también quedará dividida en diez episodios, que corresponderán a la primera parte de Tormenta de espadas, la tercera novela de la saga Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin. Bajo un tono solemne, a la par que intimidante, el discurso que lanza Meñique (Aidan Gillen) da el disparo de salida al retorno de la serie épica con más audiencia de los últimos años.

"El caos no es un foso.
El caos es una escalera.
Muchos que intentaron subirla, fallaron.
Nunca volvieron a intentarlo.
La caída les quiebra.
Y algunos que tienen la oportunidad de subir, 
se aferran al reino...
a los dioses...
o al amor...

Sólo la escalera es real.
Subirla es lo único que vale".

lunes, 11 de febrero de 2013

Siempre hay que mirar el lado bueno


No llegará a ser la historia más conmovedora del 2013 -algunos alegarán que el argumento es más que predecible-, pero El lado bueno de las cosas consigue dejar el buen sabor de boca que se quería transmitir a la hora de adaptar la novela de Matthew Quick. Catapultada, malamente, como una más dentro del género de la comedia romántica, su visionado lo acepta en un segundo término, pero lejos de todo esto, la nueva película de David O. Russell (The Fighter, 2010) es una tragicomedia que trata la locura.

Tras pasar ocho meses en una institución mental por agredir al amante de Nikki, su mujer, Pat (Bradley Cooper, Resacón en Las Vegas) vuelve a casa de sus padres. Aunque el regreso no es todo lo bueno que se espera, pues Pat sigue empeñado en recuperar a su mujer, para desquicio de sus padres que no saben cómo controlar el comportamiento bipolar de su hijo. Cuando Pat se reúne con un amigo, y éste le invita a cenar a su casa, conoce a Tiffany (Jennifer Lawrence, Los juegos del hambre), una chica con ciertos problemas que ha perdido recientemente a su marido. Entre ellos empezará a surgir un vínculo especial que terminará por normalizar sus comportamientos y participar en un concurso de baile.

Manteniendo el ritmo en toda la película sin decaer -ardua tarea-, El lado bueno de las cosas ofrece algunos puntazos dignos de mencionar, como el adiós fugaz al libro de Hemingway, la patosidad de Pat y Tiffany en su primera cita o la felicidad compartida en el baile. Quizá hechos el uno para el otro, en su justa medida, Bradley y Jennifer han sabido congeniar con su yo en la película, y ese feeling natural habido en la historia de los dos es el que termina por desprender optimismo. Apartando el cliché, puesto más arriba, de comedia romántica, en el supuesto de "chico conoce a chica", las peculiaridades de cada uno (él, obsesionado con volver con su mujer; ella, perdida por el mundo en busca de un apoyo, un amigo) hacen que su relación sea, en un principio, por la necesidad de tener a alguien con el que salir de sus problemas.

Bradley hace de su personaje, un obsesivo-compulsivo apalancado en su pasado, un personaje atípico, lleno de dolor interno por el shock traumático que le arrastró a un centro psiquiátrico. Con una necesidad imperiosa de volver a su estado previo, su ceguera no le permite ver la nueva realidad que se abre ante sus ojos, ni a fondo a la persona que ha aparecido en su vida, Tiffany. Y quien la encarna es Jennifer Lawrence, que supera a Bradley en la cinta, por cuyo papel ganó el Globo de Oro a la mejor actriz en comedia. Este personaje que mezcla locura con tintes bipolares hacen de Tiffany alguien peculiar y excéntrica. Su lenguaje soez, brusco y directo dan cuenta de una chica con carácter que, alejada de sus problemas mentales, termina por mostrar sus sentimientos y ser entrañable tras derrumbar esa pared que pone ante la gente.

Si antes apuntaba que El lado bueno de las cosas es un drama cuyo tema principal está presente, es de a pie, dos personajes que tienen que hacer frente al problema son Dolores (Jacki Weaver, Animal Kingdom) y Pat Sr. (Robert de Niro, El Padrino II), los progenitores de turno. Entre la impotencia que muestra Jacki a la vuelta de su hijo al darle da los ataques de ansiedad y la falta de contacto -inexistente- entre padre e hijo hacen de ellos unos padres vulnerables con los sentimientos a flor de piel. Quizá es sorprendente que la Academia le haya concedido a Robert de Niro una nominación como mejor actor de reparto dos décadas después de Goodfellas, pero ello no quita de reseñar el buen papel que tiene en la película. Esa frase final de padre que tiene con su hijo en el baile hace recordar a más de uno las charlas con el suyo propio, cuando ellos son los únicos que atinan en el qué hacer.

El lado bueno de las cosas trae a la memoria el número final que se marcan los Monty Phyton en La vida de Brian (1979), y es que invita a sacar partido a las oportunidades que ofrece la vida, consiguiendo que el espectador reaccione con algunas frases que calan hondo, no porque sean profundas, sino porque son llanas, reales, propias de cualquiera de nosotros. No tiene muchas posibilidades de alzarse con alguna estatuilla en los Oscar, pero la película de David O. Russell ha logrado bordar una historia sencilla (cuyo encanto recae en una serendipia) con unos personajes que encandilan con facilidad al público.

Datos a tener en cuenta:
Director: David O. Russell
Reparto: Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Robert de Niro, Jacki Weaver, Chris Tucker...
Género: drama, comedia
Nacionalidad: estadounidense
Estreno en España: 25 de enero de 2013
Duración: 122 minutos aprox.
Clasificación: no recomendada para menores de 12 años
Valoración personal: 8

viernes, 8 de febrero de 2013

Head over heels

Hace unos pocos días se hizo público otro de los cortometrajes de animación que optará a los Oscar dentro de dos semanas, Head over heels, de nacionalidad británica y que hace uso de la técnica del stop motion. El primero publicado en este blog fue Paperman.
 

miércoles, 6 de febrero de 2013

Money en A, money en B

Haciendo recordatorio en mi particular hemeroteca, y tras unos días en los que la actualidad no hace más que darme tumbos con la financiación ilegal del Partido Popular, Ana Mato, Cospedal, el ex tesorero Bárcenas, el "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades"... me viene a la memoria el mítico número de Cabaret (1972), con Liza Minnelli y Joel Grey: "Money, money".

viernes, 1 de febrero de 2013

Los amantes pasajeros

Lo nuevo de Pedro Almodóvar ya ha cogido forma. Tras el lanzamiento del teaser hace unos meses, la productora del director manchego, El Deseo, ha difundido hoy el trailer de Los amantes pasajeros, la comedia que estrenará el próximo 8 de marzo.

jueves, 31 de enero de 2013

'Paperman', la apuesta de Disney

A punto de entrar en el mes por excelencia del cine, os muestro el cortometraje con el que Disney intentará alzarse con la estatuilla del mejor cortometraje de animación en la presente edición de los Premios Oscar: Paperman. Espero que os guste.

miércoles, 30 de enero de 2013

The last concert


Nunca me gustaron los finales ni las despedidas que tiene alguna llantina o lagrimita falsa obligadas por contrato. Si hablamos de cultura, el sentimiento empieza a cambiar. Cuando uno habla de The Beatles lo hace con la solemnidad primero de fan y segundo de reconocedor público de la obra -magnánima- que llevaron a cabo los Fab Four durante una década entera. La beatlemanía llegó con gran celeridad a los Estados Unidos -menor suerte hubo en su momento en este país- y la fuerza con la que golpeó a la sociedad, cortando afiladamente los dólmenes en los que se sustentaba la cultura musical de la época, les llevó a un golpe fortísimo que les obligó a distanciarse de su público en los conciertos, llegando a pasar grandes temporadas sin salir a un escenario.

Quizá como el más recordado, como el más difundido a escala global de The Beatles fue el que se realizó destrangis en la azotea de las oficinas de Apple, la empresa conformada por Paul, John, Ringo y George. Un concierto de apenas media hora que se vio complicado por el propio material -cualquier audio da cuenta de ello- y por la intervención de la policía que paralizó el último concierto de la banda desde 1966. Mucho más cambiados: largas barbas y melenas, con el ánimo algo desgastado por las grabaciones de Let It Be, pero animados por la fuerza y la confianza que tenían en ellos. Quién pensaría que en un año todo lo que hicieron terminaría de la forma en que terminó.

Cuarenta y cuatro años han pasado desde entonces. Varias generaciones después, el recuerdo de aquel concierto sigue con nosotros en forma de souvenirs, camisetas, vídeos de YouTube, hemeroteca personal de la banda... Nuestros mayores nos los enseñaron, otros aprendimos desde pequeño con los profesores particulares de música, pero todos coinciden que significó tal atrevimiento en la azotea.
 

martes, 29 de enero de 2013

Once Upon a Time in the South


Cuando Sergio Leone terminó de rodar Hasta que llegó su hora, el subgénero del spaghetti western cerraba por la puerta grande su paseo por la historia. Aquella huella dejó marca en un joven Quentin Tarantino. Su fascinación por Leone, compartido con dos iconos más como lo son Sergio Corbucci, director de la genuina Django (1966), o el compositor Ennio Morricone, le llevaron a querer, amar y desear tanto el subgénero que en sus películas ha colado, distinguibles, varios guiños, véase Kill Bill o Malditos Bastardos. Pero si Tarantino quería dar un paso más allá en su particular universo del spaghetti, eso era rodando Django desencadenado.

Tarantino no tiene término medio. Es un director que o se le quiere o se le odia. Y eso queda claro con todas sus películas. Ni la mejor, a título personal, de su carrera (Pulp Fiction) es de crítica unánime. En Django desencadenado ofrece una distorsión del género que ahora denomina southern. La historia, la de Django (Jamie Foxx). Un esclavo cautivo de unos negreros malavenidos con la llegada del cazarrecompensas dr. King Schultz (Christoph Waltz). Puesto en libertad, con varias dosis de acción que Tarantino suministra bien para realizar una de sus mejores parcelas: el comienzo (homenajeando con la sintonía a la original Django), ambos ponen el objetivo de capturar a los hermanos Brittle, a los que Django conoce bien. Todo cambia cuando tras la muerte de los hermanos, Django acepta ser el socio de Schultz con la promesa de buscar a su esposa, Broomhilda (Kerry Washington), vendida como esclava y recalada en la rica finca de un particular Calvin Candie (Leonardo DiCaprio).

Tarantino ha puesto a trabajar toda la maquinaria de la fábrica de ideas que tiene por cabeza para una historia algo tergiversada, que podría destacar más si el montaje no hubiera sido el que ha sido. En las más de dos horas y media que dura la película, da varias lecciones de cómo rodar, al igual de otras de qué hay que evitar. No se le niega ser un tío perspicaz detrás de las cámaras, algo que sale a la luz con los giros bruscos de cámara, los planos detalle o los primerísimos primeros planos. Su humor ácido y negro aparece donde menos se podría esperar. Es capaz de mostrar la dureza de la esclavitud, intercalada con una muerte con cierto tono jocoso, como de hacer reír al espectador a carcajada limpia con la escena del Ku Kux Klan.

Su punto fuerte sigue siendo el trato que da a sus secundarios. Más que sobresaliente Christoph Waltz, quien tras su paso por el purgatorio como Hans Landa, vuelve con sentimientos. Cosa entrañable para un secundario de oro. No se le quita mérito al antagonista Candie. Leonardo DiCaprio no acostumbra a dejarse ver como malo, y aunque guarde cierta semejanza con el papel de Daniel Day-Lewis en Gangs of New York, el terrateniente racista e infantil que encarna no quedará lejos de ser uno de sus papeles más reseñables. Junto a él se nos cuela un clásico: Samuel L. Jackson. Su peculiar relación con Candie no quedaría más allá de señor y esclavo, pero sus peculiaridades en la forma del trato, de carácter servicial de cara al público pero de iguales a solas, es de comentario innegable. Ambos conforman un tándem especial, el del discurso correcto y formal y el, vulgarmente, de pueblo. Tarantino juega sutilmente vacilando entre los comentarios formales y con modales de los miembros de la alta sociedad con los vulgarismos de la clase llana, ejemplo como es el de Samuel L. Jackson. No podría decir lo mismo de la importancia en la película de Jamie Foxx. Primera intervención con el de Knoxville y no ha estado a la altura de lo previsto. Su papel no anda bien fijado en el guión, y su carácter a veces incomprensible no ayuda a la película. Su "cojera" en la película no invita a querer que Tarantino repita con él. También tirón de orejas para su director, quien tiene una manía especial de verse delante de las cámaras, cuando sus cameos o no dicen nada o pasan por prescindibles.

Quizá en modo de innovación ha dejado parte de su estela atrás. Que nadie busque una escena que dé paso a los créditos iniciales, ni un desarrollo en forma de capítulos. Si al comienzo Tarantino quiso homenajear a la original Django, dándole a su protagonista, Franco Nero, dos minutos de gloria en la cinta, el resto termina siendo una mezcla de guiños y banda sonora que pueden dejar descompuesto. Nada concuerda en los estados sureños en la antesala de la Guerra de Secesión si se mezcla rap, soul, sinfónico y coral. Pero ahí está Tarantino, para saltarse los manuales e ingeniárselas para dejar su propia marca. Y si algo no podía faltar era el aluvión de sangre. No en cantidades industriales como Kill Bill, pero sí a cachos, como pasaba en Malditos bastardos, en mitad de escenas que recuerdan a los añorados duelos de forajidos de las películas de Leone.

El genuino director termina granjeando una mezcla de western con southern del que maman sus alocadas ideas, reformuladas con tiempo y dedicación desde Reservoir Dogs hasta la fecha, mejorando su técnica pero sin dejar de vislumbrar cuáles fueron sus orígenes. Django desencadenado termina siendo una obra que mezcla todo lo mejor y lo peor de Tarantino. Termina por ser un batiburrillo entre lo ingenioso y descomunal, por una parte, y lo más exagerado, vulgar y grosero del lugar, por otra, pero todo queda amortizado por el nombre, que es el que vende.

Datos a tener en cuenta:
Director: Quentin Tarantino
Reparto: Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio, Samuel L. Jackson, Kerry Washington...
Género: drama, western
Nacionalidad: estadounidense
Estreno en España: 18 de enero de 2013
Duración: 165 minutos aprox.
Clasificación: no recomendada para menores de 16 años
Valoración personal: 7